Capítulo
45. Evidencia.
Liang Yanbei, que
tenía un oído más agudo que Wen Chan, pudo deducir por el sonido de los pasos
que había más de una persona allí.
Además, se oían
sonidos indistintos de conversación, y supuso que eran un hombre y una mujer.
Los dos ya se
habían acercado a la puerta del patio.
Liang Yanbei
agarró abruptamente a Wen Chan y, rodeándolo más allá de la pantalla, lo
arrastró hacia las cámaras interiores.
El plano del
interior era sencillo, con decoraciones apenas iluminadas y sin arte. Liang
Yanbei miró a su alrededor, pero no encontró un lugar donde esconderse.
Wen Chan no podía
ver su entorno. Empujó a Liang Yanbei dos veces y susurró apresuradamente.
—Debajo de la
cama, debajo de la cama.
Las voces de la
gente fuera se acercaban. Sin perder tiempo pensando, Liang Yanbei recorrió la
distancia hasta la cama en unos pasos y dejó que Wen Chan entrara primero.
En cuanto se abrió
la puerta, Liang Yanbei ya había desaparecido bajo la cama.
Quizá la
habitación estaba limpia para que el suelo bajo la cama no estaba sucio.
Las patas de la
cama medían más de setenta centímetros de alto, y para ocultarse por completo,
Liang Yanbei rodó dos veces, presionando con fuerza el hombro de Wen Chan.
Pronto se
encendieron las luces de la habitación.
Se podían ver dos
pares de pies moviéndose de la antesala a la alcoba, como si la gente tuviera
prisa.
Wen Chan no lo
vio, pero pudo oír pasos acercándose. Al ver que las patas de la cama estaban
demasiado altas y la luz caía sobre la mitad del cuerpo de Liang Yanbei, tiró
de su ropa. Indicándole que se moviera más adentro.
Liang Yanbei, sintiéndose
incómodo y se giró silenciosamente, con la intención de mirar a Wen Chan de lado.
Sin embargo,
estaban tumbados demasiado cerca uno del otro: Liang Yanbei casi enterró la
punta de su nariz en el puente de la nariz de Wen Chan y le derramó un aliento
cálido sobre su rostro.
La cara de Wen
Chan ardió de inmediato.
No podía ver la
cara de Liang Yanbei por la dirección de la luz, pero captó vagamente un
destello en los ojos frente a él.
Confundido,
controló su respiración agitada y bajó la cabeza apresuradamente.
Muy cerca y en
silencio.
Wen Chan no
recordaba cuántos años hacía que no estaba tan cerca de Liang Yanbei. Tan cerca
que podía oír claramente el latido constante de su corazón.
Si le cubrías
suavemente el pecho con la palma, podías sentirlo.
Había pasado
demasiado tiempo, y Wen Chan había olvidado hace tiempo la sensación del abrazo
de Liang Yanbei.
Solo una pequeña
parte de los pensamientos ocultos, afinados a lo largo de los años, permaneció
en su memoria.
Wen Chan podía
sentir su corazón latiendo violentamente, como un tambor.
De repente, un
ruido amortiguado y una voz de mujer se oyeron desde la cama.
—Hermano Yun,
pensé que hoy no vendrías a verme.
—¿Cómo podría? No
he visto a Yu’er en todo el día y me he aburrido muchísimo, ¿crees que podré
soportarlo?
Se oía una sonrisa
en la voz baja y profunda del hombre.
Como si estuviera
saciada con miel, la mujer floreció de alegría:
—Siempre sabes
cómo usar palabras dulces para provocarme.
—¿No es esto lo
que a Yu’er le encanta escuchar? —El hombre exhaló profundamente.
Un hombre y una
mujer, sin imaginar que dos personas se escondieron bajo su cama, se
apresuraron a consumar su relación tas cerrar la puerta. Pronto, una cacofonía
de sonidos indecentes llenó el aire.
La cara de Wen
Chan era frío e indiferente. Ignoró esos sonidos y murmuró en su mente: «¡Debería
darte vergüenza, Tän Yuji, en realidad tienes un amante!»
Pensó en su
primera Emperatriz de su vida anterior, Jiang Yueying.
Se preguntó si
alguna vez iba a matarlo cuando le fue infiel con el guardia... Pero incluso si
fuera a hacerlo, es poco probable que lo lograra. Al fin y al cabo, era un Emperador
muy exigente con la comida, la ropa y las condiciones de vida, así que nadie
podía hacerlo.
Sus pensamientos se
desviaron de nuevo.
De repente, se
escuchó un gemido agudo y seductor de la mujer.
Wen Chan se
estremeció involuntariamente y lo que sobresaltó a Liang Yanbei.
Justo cuando
estaba a punto de bajar la cabeza, sintió el brazo de Liang Yanbei moverse y
una mano cálida le tapó los oídos, aislando la mayoría de los sonidos
desagradables. Incluso, con consideración, colocó su brazo bajo la cabeza de
Wen Chan a modo de almohada.
Wen Chan alzó la
mirada asombrado, pero aún no pudo ver la cara frente a él.
La temperatura
corporal de Liang Yanbei le rodeaba, entrelazada con el calor que emanaba, y se
transformaba en algo más dulce que el sabor de las bayas, envolviendo con
fuerza el corazón de Wen Chan.
Esto le hizo
temblar e inquietarse.
El hombre y la
mujer en la cama llevaban un rato haciendo el amor, y justo cuando estaban a
punto de llegar al clímax, un grito sonó repentinamente desde fuera de la
puerta.
—¡SEÑORITA! ¡LA
DAMA HA ENVIADO A ESTA SIRVIENTA PARA DECIRTE QUE QUIERE HABLAR CON USTED!
Se podría decir
que la sirvienta llegó justo a tiempo.
El movimiento en
la cama se detuvo de repente, y entonces una voz masculina resonó.
—Esa miserable sirvienta
debería morir, no le hagas caso.
—No. Es una de las
sirvientas de mi madre, no puedes tocarla. Date prisa, levántate.
—Pero…
—Sin “peros”, mi
madre quiere que vaya. Probablemente sea algo urgente. Tengo que irme —La mujer
apartó al hombre con determinación.
—¿Y cuándo
volverás? —El hombre estaba disgustado porque los interrumpieran en medio de un
orgasmo.
—Probablemente no
sea posible hoy, Hermano A-Yun, por favor vuelve, lo haremos en otro momento.
El hombre estaba
muy molesto por esto. La mujer lo persuadió con dulzura durante un par de
minutos. Solo cuando la sirvienta de afuera le instó de nuevo, se arregló la
ropa y salió.
Después de que
ella se fue, el hombre maldijo solo un rato para desahogar su enfado y luego se
fue.
Un poco más tarde,
dos personas salieron arrastrándose de debajo de la cama.
Liang Yanbei estaba
bien: no había polvo en su excelente túnica rojo oscuro. Pero Wen Chan vestía una
túnica de color claro, y la mitad de su ropa estaba polvorienta.
Se dio palmaditas
en las manos para sacudirse el polvo y estaba a punto de decir algo, pero Liang
Yanbei le precedió.
—Esa mujer probablemente
sea Tän Yuji.
Wen Chan: ¿…?
—No quiero oír más
este tipo de tonterías de tu boca —suspiró Wen Chan con toda seriedad— La mujer
llamada “Yu'er”, que apareció en la habitación de Tän Yuji era sin duda ella.
¿Qué más se podía decir de “probablemente”?
Liang Yanbei pensó
para sí mismo: «Solo después de llegar a la isla Wuyue empezaste a escuchar
lo que digo.»
—Te prometo que
esta es la última vez en mi vida que diré tonterías.
Wen Chan no pudo
evitar sonreír y empezó a insistir.
—Eso es, vámonos
de aquí.
—No tengas prisa —Liang
Yanbei empezó a pasear lentamente por la habitación— Primero, busquemos.
Al salir, el
hombre olvidó apagar la lámpara, lo que les evitó tener que encender la luz. La
casa estaba iluminada por una lámpara de las cámaras interiores y del salón.
Wen Chan pensó un
rato y decidió que no era bueno volver con las manos vacías.
Luego, se unió a
la búsqueda de pistas relacionadas con Tän Yuji.
Como es una
vivienda temporal, no había muchas cosas: principalmente en el armario, junto a
la cama y sobre la mesa con espejos.
Wen Chan no quería
rebuscar entre su ropa, así que inspeccionó la mesa de espejos, que tenía
varias horquillas de jade adornadas con perlas. Los giró entre sus manos y, al
ver de repente una horquilla esmeralda entre ellos, lo sacó del montón.
No destacaba entre
las demás joyas, pero el jade era de alta calidad. Y lo más importante, la
chica que Qinqi dijo que les había mostrado el camino equivocado llevaba una
horquilla de jade.
Aunque era muy
probable que fuera una coincidencia, Wen Chan siempre había pensado que todas
las chicas tenían ese estilo de horquilla, al mismo tiempo, sus sospechas sobre
Tän Yuji se intensificaban.
Volvió a colocar
la horquilla y abrió el cajón.
El aroma a colorete
le llegó inmediatamente a la nariz, mezclado con el olor penetrante de la
hierba. Este olor era indescriptiblemente extraño, lo que hizo que Wen Chan se
estremeciera.
Sacó cajas de
colorete del cajón, las abrió una a una y encontró tallos de hierba aplastados
en uno de ellos.
La hierba estaba
ligeramente amarillenta, con poco jugo de hierbas. Definitivamente ya se había
usado.
Todo estaba
escondido en un cajón, en una caja de colorete, pero no importa cómo lo
escondas, la verdad saldrá a la luz.
En el momento en
que Wen Chan vio el jugo de hierbas, sus sospechas sobre Tän Yuji se
confirmaron. Con la caja en las manos, quiso darse la vuelta y llamar a Liang
Yanbei, pero de repente se dio cuenta de que ya estaba detrás de él. ¿Y cuánto
tiempo estuvo ahí parado?
—¿Puedes al menos
hacer sonidos como gente normal? —preguntó Wen Chan algo exasperado.
—¿Quizá la próxima
vez debería cantar como un gallo? —preguntó Liang Yanbei enarcando ligeramente una
ceja— Te acabo de llamar, pero estabas demasiado absorto en tus pensamientos
como para escucharme.
«¿En serio?»
Wen Chan le
preguntó:
—¿Por qué me
llamaste?
—Terminé de buscar
por todas partes, pero no he encontrado nada.
—Mira esto… ¿Qué
crees que es? —Wen Chan recordó que sostenía una caja de colorete en la mano y
se la entregó a Liang Yanbei.
Liang Yanbei giró
una brizna de hierba pegajosa y aplastada con dos dedos y la examinó con
atención.
—La raíz es
estrecha y el extremo ancho. Da zumo amarillo. Debe ser la hierba ma’er.
—¿Entonces Tän
Yuji es la asesina?
—Hay dos asesinos —Liang
Yanbei negó con la cabeza— Además, no basta con acusar a Tän Yuji. Necesitamos
más pruebas.
—Si es así,
entonces vamos al lugar donde crece la hierba ma’er, quizá encontremos algo
allí —sugirió Wen Chan.
Liang Yanbei
aceptó sin dudarlo.
—Vale, vamos.
—¿Ahora? —Wen Chan
miró al cielo exterior— Ya es demasiado tarde…
La ciudad Jile está
inquieta durante el día, por no hablar de la noche. Además, el yamen estaba
situado en un lugar remoto.
—Es el momento
perfecto. Si no quieres, podemos dar un paseo por la ciudad un rato antes de
irnos —dijo Liang Yanbei tras pensarlo un momento— Todavía no hemos cenado ¿por
qué no vamos a comer algo primero?
Wen Chan quiso
decir algo, pero Liang Yanbei le dio un suave toque en el antebrazo y lo
apresuró a levantarse.
—Devuélvelo a su
sitio, vámonos de aquí.
Wen Chan
rápidamente volvió a colocar las cajas de colorete en su sitio, sin querer
quedarse ni un minuto.
Guardando todo,
solo se quedó con una caja de hierba ma’er y dijo:
—Este permanecerá
con nosotros como prueba.
En el fondo de la
caja de colorete, elaboradamente terminada, estaban los caracteres “Clan Tän”.
Ahora Tän Yuji definitivamente no podrá apartar la mirada.
Liang Yanbei y Wen
Chan no dudaron, cogieron la caja y salieron del patio de Tän Yuji. Pasando por
el camino desierto, salieron del patio de la residencia del gobernador por la
puerta este.
Al anochecer, la
ciudad Jile se animaba con el canto y el baile. La música se escuchaba desde
todos lados, tambores y gongs retumbaban rítmicamente.
Wen Chan miró la
escena luminosa y suspiró admirado: «Esta ciudad realmente hace honor a su
nombre.»
El festival
dedicado a la deidad duraba dos meses, de mayo a julio. De estas, junio fue la
más ajetreada.
La residencia del
gobernador de la ciudad estaba situada en el centro de la ciudad Jile. En ese
momento, mucha gente se había reunido en la ciudad y las luces se encendían en
círculo en un espacio amplio, alrededor del cual la gente cantaba y bailaba.
Los ojos de Wen
Chan se iluminaron y dijo con entusiasmo.
—¡Hay tanta gente!
Sobre todo, le
gustaban los lugares ruidosos, y cuanto mayor era la afluencia de gente, más
feliz se volvía.
Liang Yanbei notó su
expresión y lo atrajo hacia la enorme hoguera:
—Vamos a echar un
vistazo también.

