Capítulo 165: Guerra. El caballo Feisha Hongjiao. La carne de cordero, tierna y jugosa, chisporroteaba sobre la hoguera. Al espolvorear un puñado de sal y otro de comino, el aire se llenó de un aroma capaz de hacer agua la boca. Yang Qingfeng cortó un gran trozo y se lo pasó a Xiao Lan, con una sonrisa: —Pruébalo. Dentro de las fronteras no encontrarás un sabor como este. El firmamento del desierto era un azul profundo y en medio cruzaba una Vía Láctea resplandeciente, tan cercana que parecía posible alzar la mano y arrancar una estrella. En una tierra tan vasta y alta, hasta el ánimo se ensanchaba. Los soldados del Gran Chu se sentaban alrededor de las hogueras, escuchando a Yang Qingfeng contar historias de batallas pasadas: cómo, en la célebre batalla del río Hu’er, el ejército del Gran Chu fue engañado y conducido al corazón del desierto, quedando atrapado siete días enteros entre vientos y arenas; y cómo, al final, lograron abrirse paso y aniquilar al enemigo s...
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