Mad For Love 105

    

Capítulo 105: Extra 7.

 

 

Lin Yan quería romperle la cabeza a Li Jiangling.

 

«No puedo creer que exista una persona tan tonta en el mundo.»

 

Ma Boling, que leía cerca, escupió de repente todo el té que tenía en la boca con un “pff”. La mitad cayó sobre el libro que tenía en las manos.

 

Lin Yan y Li Jiangling gritaron al mismo tiempo y se lanzaron a salvar el libro.

 

Li Jiangling lo sostuvo con dolor en el alma.

—Maestro, ¿por qué escupe agua así de repente? ¿Acaso dije algo tan malo? ¿Mi futuro matrimonio es importante, pero el de mi hermano menor no lo es?

 

Lin Yan tuvo que contener la risa.

 

Ma Boling dejó la taza.

—Tu hermano menor ya tiene a alguien en su corazón. No te metas.

 

—¡¿Tiene a alguien en su corazón?! —Li Jiangling quedó horrorizado, como si lo hubieran traicionado.

 

«¡Wu Ji tiene a alguien que le gusta! ¡Y no me lo ha contado!»

 

—¿Cómo es que yo no lo sabía? ¡Una cosa tan grande y yo sin enterarme!

 

Lin Yan remató:

—Yo también lo sabía.

 

Li Jiangling sintió que el alma se le salía del cuerpo.

—¿Por qué todos lo saben menos yo?

 

«¿Acaso Wu Ji no es mi buen hermano menor?»

 

Ma Boling dijo:

—Yo lo deduje.

 

Lin Yan añadió:

—Yo también lo deduje. Cada uno con su habilidad. ¿Por qué tendríamos que contártelo?

 

Li Jiangling quedó tan atascado que parecía sufrir un infarto. Se marchitó como una berenjena golpeada por la helada.

—¿Cómo es que yo no vi que le gustaba alguien? ¿El hermano Shen lo sabe? ¿No me digas que él también lo sabe?

 

—No estoy muy seguro —respondió Lin Yan.

 

Li Jiangling estuvo murmurando para sí mismo durante un buen rato, completamente ofendido. Cuando llegó la hora de retirarse, ni siquiera se despidió de Lin Yan: salió disparado.

 

Wu Ji lo esperaba afuera. Al verlo caminar tan rápido, preguntó:

—¿Por qué corres así?

 

—Hoy el maestro y Lin Yan me dijeron que ya tienes a alguien que te gusta.

 

Wu Ji no esperaba esta pregunta. Mucho menos que el maestro y Lin Yan hubieran revelado el asunto. Se quedó helado un instante.

 

Li Jiangling lo estaba mirando fijamente, así que no se perdió ni un matiz de su expresión.

—¿Es verdad?

 

Wu Ji lo miró.

—¿Te importa tanto?

 

—¡Claro que me importa!

 

—Pareces un poco enfadado.

 

—¡Por supuesto que estoy enfadado! ¡Todos lo saben menos yo! Yo confío en que, si no me lo dices, tendrás tus razones, pero que yo no lo haya notado… ¡eso sí que es una vergüenza para nuestra amistad de tantos años!

 

Los ojos de Wu Ji brillaron.

—¿Solo por eso?

 

—Bueno… también un poquito porque no quisiste decírmelo. Somos tres, hermanos más que hermanos. Y aun así me ocultas algo así. Yo nunca te he ocultado nada.

 

Wu Ji apartó la mirada y se dio la vuelta para irse.

 

Li Jiangling, al ver que parecía molesto, corrió tras él.

—¿Por qué te enfadas tú? ¡El que debería estar enfadado soy yo!

 

Wu Ji se detuvo y lo miró de reojo.

—Esta noche tengo un compromiso. Vuelve tú solo.

 

Y sin esperar respuesta, subió al carruaje y se marchó.

 

Li Jiangling se quedó sin entender nada, con un nudo en la garganta.

 

¡Era Wu Ji quien le había ocultado algo!

 

¡Todos lo sabían menos él!

 

¿Y aun así Wu Ji se enfadaba con él?

 

Li Jiangling estaba completamente indignado: «Pues si él está enfadado… ¡Yo también!»

 

«¡Que ninguno hable con el otro entonces!»

 

 

Lin Yan y Ma Boling estaban justo en la puerta de la academia cuando vieron toda la escena.

 

Lin Yan no pudo evitar preocuparse.

—Se han peleado.

 

Ma Boling agitó la mano.

—Cuando Wu Ji llegó por primera vez, se peleaban todos los días.

 

Lin Yan quedó pasmado.

—Jiangling es un muchacho impulsivo y no tan listo como sus dos hermanos menores.

 

«En pocas palabras, su inteligencia emocional es promedio, pero su coeficiente intelectual es insuficiente.»

 

—Cuando Wu Ji llegó a estudiar, por asuntos familiares era muy callado. Siempre estaba solo, leyendo bajo un árbol. Y Jiangling iba a molestarlo todos los días. En esa época no solo discutían: también se daban golpes.

 

Lin Yan escuchaba fascinado, deseando tener semillas de melón en la mano.

—¿Y luego?

 

—Luego vino aquella vez en que Jiangling salió a defender a Wu Ji. Después de eso, por más que Jiangling lo molestara, Wu Ji ya no lo evitaba ni peleaba con él. A veces yo mismo no lo soportaba. Pero cuando Jiangling lo fastidiaba demasiado, Wu Ji solo decía: “¿No tienes libros que leer?”.

 

Lin Yan se inclinó hacia adelante, emocionado.

—¿El señor lo vio tan pronto? ¿Y luego? Usted no es de los que se quedan sin hacer nada.

 

Ma Boling intercambió una mirada con él y se puso serio.

—Me gusta ver el caos, pero no vendo a mis discípulos. Y Jiangling, para mí, no es como los demás. Observé a Wu Ji durante mucho tiempo. Cuando confirmé que no era un capricho, los puse a vivir en el mismo patio.

 

Lin Yan escuchó la primera mitad y se sintió culpable por sus sospechas. Escuchó la segunda mitad y quedó sin palabras.

 

Ma Boling seguía siendo Ma Boling.

 

—¿Qué cara es esa? Wu Ji quiere a Jiangling, y Jiangling quiere mucho a su hermano menor. ¿Qué tiene de malo que vivan juntos?

 

—¿Y no teme que un día Wu Ji pierda el control y se lo coma vivo?

 

Ma Boling respondió con calma:

—Según mis observaciones, eso es algo que harías tú. Wu Ji jamás.

 

Lin Yan: “…”

 

Lin Yan se sintió ofendido.

 

***

 

Li Jiangling estuvo enfadado mucho rato, pero era un enfado silencioso. Como Wu Ji no aparecía, no tenía dónde descargarlo.

 

Lin Yan se preocupó y le preguntó; Jiangling respondió con un gruñido:

—Estoy bien.

 

Sonaba a todo menos “bien”.

 

Incluso Qi Zhen se enteró del enfado de Wu Ji.

—Hoy, en la corte, estaba distraído.

 

—¿Distraído en el salón del trono? Qué valiente.

 

Qi Zhen no pudo contener la risa.

—Sí. Así que lo castigué. Justo hay un trabajo duro estos días y lo envié.

 

—¿Muy lejos? —preguntó Lin Yan.

 

—No muy lejos, pero sufrirá un poco.

 

Lin Yan se emocionó.

—Mañana, cuando vea a Jiangling, se lo cuento.

 

—Quizá no haga falta. Ya debe saberlo.

 

Lin Yan: ¿…?

«¿No están peleados?»

 

«¿Cómo lo sabría?»

 

Por supuesto, era porque este asunto causó bastante revuelo.

 

El joven erudito ganador del examen imperial, recién ascendido por su labor en el control de inundaciones, ¡había sido sorprendido distraído en plena corte!

 

No solo le recortaron el salario: también lo enviaron a un trabajo penoso.

 

Cuando Li Jiangling recibió la noticia, corrió a la residencia de Wu Ji.

 

Wu Ji estaba empacando.

 

Hacía mucho que no se enfadaban así y Jiangling no sabía cómo consolarlo. Se quedó parado un buen rato antes de hablar.

—Te espera un viaje duro. Te compraré algunos productos típicos de la capital.

 

—No hace falta.

 

—Entonces iré a buscar a Lin Yan para que interceda por ti y recuperes el favor del Emperador.

 

—No hace falta.

 

Li Jiangling se quedó callado. Pasó un buen rato antes de decir:

—¿Sigues enfadado conmigo? No entiendo… ¿por qué estás enfadado?

 

Wu Ji dejó la ropa que tenía en las manos.

 

«Sí… ¿por qué estoy enfadado?»

 

«Así es Jiangling.»

 

«No entiende mis sentimientos y no puede corresponderlos.»

 

Y Wu Ji siempre lo había sabido.

 

Li Jiangling dijo:

—Está bien, no volveré a preguntarte por la persona que te gusta.

 

Wu Ji suspiró.

 

—Pero tienes que prometerme que algún día me lo dirás.

 

Si no resolvía ese misterio, Jiangling se volvería loco.

 

Wu Ji lo miró y asintió muy despacio.

—Algún día te lo diré.

 

Con esa promesa, Jiangling se tranquilizó. Lo ayudó a empacar con alegría. Cuando terminaron, preguntó:

—¿Y ahora sí puedes decirme quién es?

 

—…No.

 

***

 

El día en que Wu Ji salió de la ciudad, Jiangling lo acompañó hasta las puertas. Lo vio alejarse… y no pudo evitar montar a caballo y perseguirlo.

—¡¿CUÁNDO ME LO VAS A DECIR?! ¡¿NI AHORA PUEDES?!


Comentarios