Mad For Love 13

  

Capítulo 13: Deja de pensar en cosas inapropiadas.

 

Lin Shouyan señaló el carácter “”. (Ji)

—Este carácter tiene muchísimos trazos.

 

—Mn, por eso hay que aprenderlo con calma —Qi Zhen le acomodó las mangas para que no se mancharan de tinta—. Y deja de pensar cosas indecentes.

 

Lin Shouyan: ¿…?

«¿Yo qué pensé?»

 

Lin Shouyan, sorprendido, giró la cabeza… y se topó con las orejas ligeramente sonrojadas de Qi Zhen.

 

Sus miradas se encontraron. En cada respiración, una ambigüedad insondable se tensó entre los dos.

 

Qi Zhen: “…”

 

Lo había descubierto.

 

El rostro de Lin Shouyan se sonrojó.

 

«¡Joder!»

 

«¡El protagonista “gong” debía tener un coeficiente intelectual y emocional de ochocientos!»

 

Lin Shouyan apretó el pincel.

—¿Indecentes? ¿No te gustan? Pero si tú…

 

Qi Zhen, incapaz de soportarlo más, le sujetó la mano y, con el pincel, le pintó dos líneas en la cara.

 

El pequeño tonto se convirtió en un pequeño gatito manchado.

 

El pequeño tonto se enfadó un poco.

—¡Taizi-gege está abusando de mí! Si a Taizi-gege no le gusta, ¡Yanyan buscará a otro!

 

El rostro de Qi Zhen se volvió aterrador al instante.

—No.

 

El pequeño tonto, con mala intención, restregó la tinta de su cara contra la manga de Qi Zhen.

—¡Taizi-gege no quiere! ¡Y encima quiere que Yanyan estudie! ¿Y si Yanyan no aprende? ¿Qué va a hacer Taizi-gege conmigo?

 

Qi Zhen lo miró profundamente y le pintó otra raya en la cara.

—¿Vas a estudiar o no?

 

Lin Shouyan: ¿…?

 

Lin Shouyan se lanzó al pecho de Qi Zhen para esquivar el pincel.

—¿Quieres pintarme la cara? ¡Pues tu ropa tampoco se salva!

 

Pero Su Alteza tenía ropa de sobra. Esa prenda no le importaba en absoluto.

—¿Vas a estudiar o no? ¿Vas a estudiar bien?

 

—¡Sí sí sí sí sí!

 

—Solo estás buscando excusas para no estudiar.

 

Lin Shouyan: “…”

 

«¡Me muero!»

 

«Otra vez me descubrieron.»

 

Qi Zhen lo miró con desdén.

—Mírate esa cara.

 

Lin Shouyan: ¿…?

 

¿Quién la había pintado?

 

Qi Zhen pidió que trajeran una toalla húmeda y, con paciencia, fue limpiando poco a poco al pequeño tonto.

 

Por fin volvió a aparecer ese rostro blanco y limpio.

 

—Taizi-gege está abusando de mí.

 

Qi Zhen ladeó el rostro y, con una misericordia fingida, le dio un beso en los labios.

—Llámame de otra manera.

 

—Gege…

 

Qi Zhen no se movió.

 

Si no se movía, era que no estaba satisfecho.

 

Lin Shouyan se lanzó a abrazarlo, pegándose a su oído.

—Esposo.

 

Qi Zhen se quedó rígido. Él quería que lo llamara por su “nombre de cortesía”, el que acababa de enseñarle.

 

Pero en realidad… Esto sí que era una sorpresa agradable.

 

Algo en la mente de Qi Zhen se rompió. Se inclinó y le mordió con fuerza la oreja.

 

Lin Shouyan gritó, protestando.

—¡No me muerdas!

 

—Desvergonzado.

 

Lin Shouyan: “…”

 

«¿No eras tú quien quería que te llamara de otra manera?»

 

«¿Por qué ahora me regañas?»

 

La voz de Qi Zhen salió ronca.

—¿Hace cuánto que querías llamarme así?

 

Lin Shouyan: ¿…?

 

—Estudia bien. Esta noche, este príncipe te dejará llamarlo todo lo que quieras.

 

«No.»

 

«No, no, no.»

 

«¡No hace falta!»

 

—Sistema, pensé en una tercera opción.

 

Sistema: “¿…?”

 

“Cortarle la raíz del pecado a Qi Zhen” —Lin Shouyan rechinó los dientes—. “Y asunto resuelto”.

 

Sistema: “No actúes por impulso. El que lo provoca eres tú.”

 

“Además, la raíz del pecado de Qi Zhen será muy útil más adelante.

 

Lin Shouyan se cubrió la cara: “Tengo un mal presentimiento. Anoche todo fue demasiado fluido. Creo que en el futuro voy a tener que llevar una bolsita colgando de mi trasero para recoger lo que se me salga”

 

Sistema: “…”

 

Sistema: “Eso es muy exagerado. Confía en tu esfínter.”

 

Lin Shouyan: En mi vida pasada debí haber violado alguna ley celestial. Si no, ¿por qué tendría que soportar semejante… magnitud?

 

Sistema: “…”

 

Sistema: ¿No te lo buscaste tú?

 

Lin Shouyan: No sabes… es como si lo hubieran reforzado.

 

Sistema: ¿No pediste tú los 10 terabytes? ¿No te lo buscaste tú?

 

Lin Shouyan: “… No soy rival para él. No puedo dejar que vuelva a tocarme.”

 

No podía perder la dignidad delante de ese hombre.

 

El sistema se reía tanto que casi se le caían los datos, y le advirtió que actuara con prudencia; cuando se acercara la víspera de Año Nuevo, volvería para asistirlo.

 

Lin Shouyan asintió.

 

***

 

Qi Zhen dijo que quería que Lin Shouyan aprendiera a escribir, y realmente lo hizo.

 

Antes de salir por la mañana, escribió tres líneas.

 

¡Y quería que Lin Shouyan aprendiera todo ese mismo día!

 

Envuelto en su pequeña manta, Lin Shouyan intentó negociar.

 

Qi Zhen permaneció impasible.

 

El asunto estaba decidido; no había margen para discutir.

—Taizi-gege ¿por qué Yanyan tiene que aprender a escribir?

 

Qi Zhen tomó la lista de telas que Xu Fuquan le entregó, señaló algunas para que le confeccionaran ropa nueva a Lin Shouyan y, al devolver la lista, respondió:

—Para que puedas entender los avisos de desaparición en el futuro y vuelvas por ti solo.

 

Xu Fuquan bajó la cabeza para contener la risa.

 

Lin Shouyan protestó:

—¡¿Soy tan tonto?!

 

—Es difícil de decirlo.

 

Lin Shouyan: “…”

«Quiero el divorcio. No puedo vivir así un día más.»

 

Lin Shouyan se atragantó, se enfurruñó dos segundos y, justo cuando Qi Zhen estaba a punto de salir, lo llamó para contraatacar:

 

—Taizi-gege, hay un carácter que Yanyan quiere aprender. ¿Puedes escribirlo para mí?

 

Qi Zhen preguntó:

—¿Qué carácter?

 

—“Shuang”. De “satisfecho”, “muy satisfecho”. La misma palabra que Taizi-gege le dice a Yanyan cuando…

 

El rostro de Qi Zhen cambió, y sus orejas se pusieron completamente rojas.

 

¡Decir esas cosas al oído por la noche era una cosa!

 

¡Pero a plena luz del día…!

 

Avergonzado por su consorte, lo interrumpió con brusquedad:

—¡Cállate!

 

—Entonces měng* también sirve.

(*N.t: intenso)

A un lado, Xu Fuquan no sabía si reír, avergonzarse por Lin Shouyan o preocuparse por Su Alteza. Su consorte realmente se atrevía a decir cualquier cosa.

 

Su expresión se deformó por completo.

 

Qi Zhen le lanzó una mirada fría.

 

Xu Fuquan se recompuso al instante.

 

Lin Shouyan fingió inocencia absoluta, mientras por dentro se revolcaba de risa. Observó cómo Qi Zhen salía a grandes zancadas… y cómo, al poco, regresaba apresurado.

 

Añadió tres líneas más con un gesto de la mano.

 

Lin Shouyan: “…”

 

—Hermano…

 

—¿Qué más quieres aprender? Solo dilo. ¿Necesitas que este príncipe escriba todas las cosas que dijiste anoche?

 

—No, no.

 

«Seré descarado, sí. Pero también tengo dignidad.»

 

Qi Zhen salió por la puerta del Palacio del Este con el rostro aún caliente. Cerró los ojos un momento para recuperar la compostura y volver a su expresión fría habitual.

 

El Emperador, en su furia de ayer, había confinado al Quinto Príncipe. No lo encarceló, ni lo degradó, ni lo ejecutó. Si el Quinto Príncipe quería levantarse de nuevo, aún era posible.

 

Tenía demasiados hijos y todos tenían que pelear entre sí.

 

Tras un día entero de trabajo, Qi Zhen se sentía cansado y quiso ir a ver cómo iba el estudio de Lin Shouyan. Caminaba bajo la luz de la luna hacia el patio cuando escuchó, desde un sendero lateral, a unas sirvientas conversando.

 

Él mantenía una disciplina estricta; nunca había oído a las sirvientas murmurar en privado.

 

Y estaban hablando de Lin Shouyan.

 

Qi Zhen redujo el paso.

 

Cuanto más escuchaba, más oscuro se volvía su rostro… y más rojas sus orejas.

 

—¿Cómo sabes tú de los asuntos de alcoba de Su Alteza?

 

—¡Ya casi todo el Palacio del Príncipe Heredero lo sabe! Esta mañana, la consorte no quiso aprender ningún otro carácter, solo quería aprender “Satisfecho”. Y hoy escribió un montón. De todos los caracteres que aprendió, ¡ese es el que mejor le salió! Dicen que incluso le preguntó a la nodriza cómo se escribía “grande”. La nodriza se puso roja como una amapola.

 

—¿De verdad? Su Alteza sí que es un dragón entre los hombres. En todos los aspectos no se queda atrás.

 

—Claro, nuestro príncipe es increíble. Aunque sea un hombre, igual lo deja sin fuerzas y pidiendo clemencia. Dicen que anoche pidió varias veces agua caliente.

 

—¡Y no solo eso! Desde que la consorte se mudó al patio de Su Alteza, el trabajo de la lavandería se ha multiplicado varias veces.

 

—Las hermanas de la lavandería sí que sufren.

 

—Pero, aun así, nos alegra verlo. Su Alteza y la consorte son tan apuestos… si tuvieran un hijo sería maravilloso.

 

—¡Estás soñando despierta!

 

—No lo digas así. No es imposible. La consorte dijo antes que quería darle un hijo a Su Alteza.

 

—¿Será que… realmente puede?

 

—No se sabe…

 

—Y Su Alteza es tan poderoso…

 

—¿Entonces pronto tendremos un pequeño señorito en el palacio?

 

—¿No deberíamos ir preparando ya las medicinas para la concepción? Por si algún día Su Alteza…

 

—¡Sí, sí!

 

—¡Exacto, exacto!

 

Qin Zhen: “…”

 

Qi Zhen inhaló profundamente. La mano a su costado tembló ligeramente.

 

«Ese tonto…»

 

«¿Cómo puede gustarme alguien así…?»

 

«¡Qué vergüenza!»

 

Quería golpearlo.

 


Comentarios