Capítulo
102: Extra 4.
Li
Jiangling dudó un momento, decidido a fingir que no había escuchado nada. Pero
desde dentro se oyó otra voz:
—¿Y
por qué tendría que esconderme?
Los
ojos de Li Jiangling se abrieron como platos: «¿Tan descarado?»
Muy
pronto, Lin Yan salió. Al levantar la cortina de la tienda, tanto Li Jiangling
como Wu Ji se quedaron petrificados. Fue Wu Ji quien reaccionó primero, tirando
de Li Jiangling para que se arrodillara.
Li
Jiangling agradeció al cielo no haber irrumpido antes para “atrapar al infiel”
en nombre del Emperador.
La
llegada de Qi Zhen había sido tan repentina que, cuando los funcionarios
locales recibieron la noticia y corrieron hacia allí, ni siquiera tuvieron
tiempo de enderezarse el sombrero. Qi Zhen desayunaba mientras escuchaba sus
informes.
Después
de comer, fue a inspeccionar la zona. No permitió que los funcionarios locales
alarmaran a los subordinados; observó desde lejos y revisó una vez más los
artículos revisados sobre reconstrucción y prevención tras el desastre. Luego
ordenó que siguieran adelante sin reservas.
Con
la aprobación del Emperador y la oportunidad de lucirse ante él, los
funcionarios trabajaron con un entusiasmo redoblado. Un proyecto de un mes lo
comprimieron a medio mes. Al regresar a la capital, todos recibieron
recompensas según sus méritos.
Lin
Yan fue elevado al rango de consorte.
Tras
la ceremonia de recompensas, Lin Yan salió a beber con Li Jiangling y los
demás. Ma Boling también estaba allí, y ya había empezado a beber. Alzó su copa
desde lejos.
—Joven
maestro Li.
Li
Jiangling lo presentó:
—Este
es el maestro del que siempre te hablamos, nuestro señor Ma.
Lin
Yan juntó las manos y se inclinó en saludo, ofreciendo sus respetos.
En
cierto modo, era un viejo conocido.
Pero
para este cuerpo… era un completo desconocido.
Las
cinco personas se reunieron alrededor de la mesa para comer. Con el alcohol
subiéndoles a la cabeza, Li Jiangling insistió en brindar con la luna y
arrastró a Shen Shen para salir juntos. La mirada de Ma Boling se posó en Lin
Yan.
—¿No
vas a beber hoy?
—No.
«No
quiero volver tambaleándome de borracho.»
Ma
Boling tomó un sorbo de vino y se sentó junto a él.
—Eres
el chico que discutió conmigo la última vez, diciendo que no te gustaba Su
Majestad, ¿verdad?
Lin
Yan escupió el té: Impactante.
Al
ver su reacción, Ma Boling supo que había acertado.
Agitó
la copa.
—Creo
que conozco bien a Su Majestad, sé que no cambiará de amor tan fácilmente.
—¿Usted
me reconoció porque a Su Majestad le gusto?
—En
realidad, no es así. He visto a muchas personas a lo largo de mi vida y no me
atrevería a decir que con solo una mirada puedo entender a alguien, pero puedo
tener una idea bastante cercana. Además, tú y yo no nos hemos visto solo una
vez.
Lin
Yan no pudo evitar levantarle el pulgar en su mente.
«Impresionante,
realmente impresionante.»
«Ve
más allá de las apariencias.»
—Su
estudiante no es tan inteligente como tú.
—Jiangling
es un poco más lento que sus hermanos menores. Aunque trabajaste con él, en
realidad no convivieron tanto. Eso de “volver a la vida en otro cuerpo” es
demasiado inverosímil; nadie se atrevería a creerlo.
—Pero
usted sí, señor. ¿No le da miedo?
—¿Miedo
de qué? A mi edad ya no. Recuerdo que la última vez me aseguraste con toda
convicción que jamás te gustaría Su Majestad. ¿Cuánto ha pasado? ¿Ya te
arrepentiste?
—Usted
también sabe que en este mundo hay demasiadas cosas fuera de nuestro control.
Hay que aceptar que la realidad no siempre sigue nuestros deseos. Si ya me
gusta… si ya no puedo soltarlo… entonces mejor me quedo.
Ma
Boling lo evaluó con calma.
—Despertar
a tiempo, aceptar lo que venga, tener el corazón dispuesto y la mente
despejada. Nada mal. Nada mal en absoluto.
Lin
Yan juntó las manos y se inclinó.
—Demasiado
elogio, demasiado elogio. Señor, yo también tengo un chisme que quisiera
preguntarle.
—¿Qué
es “chisme”?
—Es
decir, cosas nuevas, novedades. Señor, quiero preguntarle… sobre el hermano Wu
y el hermano Li… ¿usted lo sabe?
Por
consideración a que Wu Ji estaba allí mismo, Lin Yan no se atrevió a hablar en
voz alta ni a decirlo directamente; solo insinuó.
Ma
Boling cruzó la mirada con él y luego sonrió lentamente.
—Adivina
si lo sé o no.
—¡Eh!
«¡Este
viejito!»
—Maestro…
—gruñó Wu Ji.
Con
solo ver la expresión de Ma Boling, ya sabía que no venía nada bueno.
Ma
Boling le devolvió la sonrisa, se sirvió otra copa y dijo:
—Este
discípulo mío está muy lejos de ser tan valiente como tú.
Wu
Ji miró a Lin Yan, luego echó un vistazo hacia afuera, donde Li Jiangling
seguía aullando a la luna.
—Sé
que te diste cuenta… —dijo Wu Ji. Ya durante las labores de control de
inundaciones había notado que Lin Yan lo miraba de una forma distinta.
Wu
Ji volvió a mirar a Lin Yan.
—Hubo
alguien más que también lo notó. Le hice una pregunta, y ahora quiero hacértela
a ti. ¿Cómo puedes ser tan franco?
Lin
Yan: “…”
«¡Hermano!
¡Me estás preguntando algo que es de mi vida privada!»
Ma
Boling se aguantó la risa y bajó la cabeza para beber.
Lin
Yan pensó un momento y respondió:
—Porque
no puedo retirar lo que siento por Su Majestad.
Wu
Ji desvió la mirada hacia Li Jiangling, que seguía afuera, y murmuró:
—Yo
tampoco puedo retirarlo… pero no me atrevo a decirlo.
Li
Jiangling era huérfano; Ma Boling lo había recogido y convertido en su
discípulo. Quizá por haber pasado tantos años a su lado, lo que más había
aprendido de su maestro… era precisamente lo menos serio.
Cuando
Wu Ji ingresó a la escuela, Li Jiangling insistió en llevarlo a sacar nidos de
pájaros, engañándolo, diciendo que era una tradición de los estudiantes del
clan Ma.
Wu
Ji, sintiéndose angustiado, levantó la cabeza y se bebió el vino de un trago.
Lin
Yan miró a Wu Ji y comentó con nostalgia, que realmente no fue fácil que él y
Qi Zhen se entendieran mutuamente.
Ma
Boling dijo en voz baja:
—Wu
Ji fue criado por la madrastra en su familia, por lo que no fue apreciado. El
dinero para estudiar lo ganó poco a poco recolectando hierbas medicinales.
Todavía recuerdo cuando llegó, tan delgado que no era más que la hierba de mi
patio, pero tenía el mejor talento. Todo lo recordaba de memoria, lo que
inevitablemente provocaba los celos de los otros hermanos en casa, que iban
desde insultos hasta peleas.
Ma
Boling suspiró.
—Estos
tres discípulos míos… ninguno lo ha tenido fácil.
La
situación de Shen Shen era un poco mejor que la de ellos, pero tampoco
demasiado. Entre los tres, no juntaban ni una infancia feliz.
Quizá
porque Wu Ji había bebido o quizá porque todos los presentes eran amigos
íntimos, habló en voz baja:
—Aún
recuerdo cuando mi hermano mayor me acusó falsamente de copiar su ensayo…
Aquel
día, su hermano llegó con su padre al aula, le señaló la nariz y lo insultó.
Incluso le rompió los libros y los tiró al suelo, pisoteándolos varias veces. Había
gente alrededor mirando el espectáculo. Y él, solo, de pie en medio del patio.
—Después,
Jiangling salió corriendo y, sin decir una palabra, le soltó un puñetazo a mi
hermano.
¡Lin
Yan lo entendió todo de golpe!
Ese
puñetazo en la cara del hermano mayor de Wu Ji también había golpeado directo
en el corazón de Wu Ji.
Lin
Yan levantó su taza de té.
—Hermano
Wu, si confías en mí, ¡puedo ayudarte a intentarlo!
—¿Intentar
qué?
—¡Ayudarte
a conquistar al hermano Li!
El
rostro de Wu Ji se tiñó de rojo. Miró nervioso hacia afuera; al asegurarse de
que los otros dos no podían oír, murmuró:
—¡No
hagas tonterías!
—¿Qué
tonterías? Solo te pregunto: ¿quieres intentarlo o no?
Wu
Ji apretó los labios sin responder. Estaba dudando.
Lin
Yan se señaló a sí mismo.
—Yo,
un hombre extraordinario que incluso logró conquistar al Emperador… ¿crees que
no estoy capacitado para ayudarte?
Wu
Ji bajó la cabeza.
—…
Está bien.

Comentarios
Publicar un comentario
Deja tu opinión ❤️