RT 157

Cap铆tulo 157: Entrada a la Tumba Mingyue.

Un gran sal贸n resplandeciente de oro y jade.

 

Durante los d铆as siguientes, Xiao Lan se dedic贸 por completo a estudiar los mecanismos de la tumba. Aunque hab铆a empezado tarde y apenas ten铆a tiempo para profundizar, cada d铆a lograba alg煤n avance nuevo. Incluso Kong Kong Miaoshou, tan estricto como era, se mostraba satisfecho con 茅l.

 

Al anochecer, el viento se levant贸 en la ciudad y cay贸 otra lluvia oto帽al. Cuando Xiao Lan regres贸 al dormitorio con el fr铆o metido en los huesos, Lu Zhui ya hab铆a preparado una olla de sopa dulce. Estaba sentado a la mesa, sosteni茅ndose la cabeza con una mano mientras revisaba el mapa de la Tumba Mingyue.

 

—Ya te lo sabes de memoria. ¿Para qu茅 sigues mir谩ndolo? —Xiao Lan se lav贸 las manos y, desde atr谩s, le cubri贸 los ojos con las palmas—. Ma帽ana por la noche no me esperes. Du茅rmete temprano.

 

—No solo lo miro. Tambi茅n puedo quedarme analizando cosas —Lu Zhui se recost贸 en su pecho—. ¿Qu茅 te ense帽贸 hoy tu shifu?

 

—Esto —Xiao Lan le pas贸 un fajo de papeles.

 

—Come algo —Lu Zhui se帽al贸 con la barbilla la sopa y luego hoje贸 los diagramas que 茅l hab铆a tra铆do—. Qu茅 mecanismo tan ingenioso. Cualquiera lo ver铆a como un biombo de mariposas. ¿Qui茅n imaginar铆a que puede matar sin dejar rastro?

 

—Descubr铆 que desmontar mecanismos tiene su encanto —dijo Xiao Lan, comiendo la sopa dulce—. ¿La hiciste t煤?

 

—¿Yo? Ah Liu la compr贸 en la calle —Lu Zhui tambi茅n tom贸 una cucharada—. Para que pruebes un poco de vida familiar por adelantado.

 

Xiao Lan casi escupi贸 la sopa, ri茅ndose mientras le daba un golpecito en la nariz con la punta de la cuchara.

 

—No es raro que te guste desmontar mecanismos —dijo Lu Zhui—. Al fin y al cabo, tu familia lleva generaciones dedic谩ndose a eso.

 

Xiao Lan lo mir贸 un momento.

—¿Eso fue un elogio o una burla?

 

Lu Zhui entrecerr贸 los ojos.

—Mitad y mitad.

 

—Ah, por cierto —dijo Xiao Lan—, hoy el viejo cojo Li envi贸 una carta. Dice que la casa de Feiliu ya est谩 lista, y pregunta cu谩ndo iremos a vivir all铆.

 

—¿Y la casa… es bonita? —pregunt贸 Lu Zhui.

 

Xiao Lan asinti贸.

—Muy bonita. Seguro que te gustar谩.

 

Lu Zhui respondi贸 con un leve sonido y, bajo la luz de la l谩mpara, lo mir贸 sonriendo, con un brillo suave en los ojos.

 

Aquella noche, aquella escena, no pod铆a ser m谩s perfecta.

 

La Tumba Mingyue segu铆a en calma, pero solo en apariencia. En lo m谩s profundo, una fuerza poderosa se agitaba, una corriente formada por incontables ambiciones, como un r铆o a punto de desbordarse, listo para irrumpir en la superficie.

 

Comparados con la antigua t铆a Fantasma, sombr铆a y silenciosa, los disc铆pulos de la tumba hab铆an aceptado a su nueva due帽a casi de la noche a la ma帽ana: una mujer de belleza deslumbrante, artes demon铆acas supremas y una falda roja como el fuego del infierno, capaz de incendiar cada coraz贸n. Estaban excitados, impacientes, esperando solo una orden suya para alzar sus espadas y lanzarse hacia la cercana ciudad de Yangzhi.

 

La boticaria avanzaba por los pasadizos de la tumba, deslizando los dedos por las paredes h煤medas y resbaladizas, con una sonrisa extra帽a en el rostro. A diferencia de la t铆a Fantasma, no ten铆a obsesi贸n alguna con abrir la tumba, ni cre铆a que dentro hubiera manuales secretos de artes marciales. Las riquezas acumuladas durante a帽os eran m谩s que suficientes para que ella resurgiera en otro lugar. Si la tumba Mingyue estaba a punto de derrumbarse, que se derrumbara.

 

Hab铆a un charco bajo sus pies. La boticaria se inclin贸 y mir贸 su reflejo en el agua: un rostro hermoso, casi irreal. Sonri贸 con una coqueter铆a a煤n m谩s peligrosa. Haber vuelto a vivir le hab铆a abierto un sinf铆n de posibilidades, y ninguna de ellas inclu铆a reparar aquella tumba ruinosa, h煤meda y cubierta de musgo.

 

—Boticaria —un disc铆pulo lleg贸 apresuradamente—. Ya hemos guardado todos los tesoros en cajas de madera y los hemos apilado en el Sal贸n del Reposo. Los enanos siguen excavando por todas partes; intentar谩n encontrar m谩s tumbas antes de que abandonemos el lugar.

 

—Bien hecho —asinti贸 la boticaria—. ¿Y hay noticias de Xiao Lan?

 

—Ninguna —el disc铆pulo neg贸 con la cabeza—. Las monta帽as aqu铆 son extensas. Si alguien quiere esconderse, es f谩cil. Y m谩s a煤n si se trata de Xiao Lan. Si 茅l quiere ocultarse, nosotros… no podremos atraparlo. Le ruego a la boticaria que no se enfade.

 

—¿Enfadarme? ¿Por qu茅 habr铆a de hacerlo? —La boticaria neg贸 suavemente—. Si no pueden encontrarlo, no lo busquen m谩s. D茅jenlo.

 

«¿Dejarlo?»

 

El disc铆pulo sinti贸 un escalofr铆o. Levant贸 un poco la cabeza para ver su expresi贸n, intentando adivinar si realmente planeaba retirarse o si enviar铆a m谩s gente a buscarlo. Pero la boticaria ya se hab铆a dado la vuelta, dejando solo su silueta.

 

***

 

Tao Yu’er tambi茅n hab铆a bajado de la monta帽a y se alojaba en el sal贸n de artes marciales de Cao Xu.

 

—Nadie sabe cu谩n alta era realmente la habilidad de esa vieja bruja —les dijo a Xiao Lan y Lu Zhui la noche previa a la operaci贸n—. Ma帽ana deben ser extremadamente cuidadosos. Nada de actuar por orgullo.

 

—S铆 —respondi贸 Lu Zhui—. Se帽ora, no se preocupe. Tendr茅 cuidado en todo.

 

—Si matan a la boticaria, la tumba Minyue se desmoronar谩 sola. Despu茅s ser谩 mucho m谩s f谩cil manejar lo que venga —dijo Tao Yu’er—. Pero hay otro asunto: mucha gente en el Jianghu codicia esa tumba. Si la noticia se difunde, atraer谩 a una multitud.

 

—Tambi茅n lo pens茅 —dijo Lu Zhui—. Por eso ped铆 al jefe Tie que movilizara tropas. No solo para atacar la tumba, sino para que, una vez tomada, todos los que vengan sepan que los tesoros pertenecen al gobierno. As铆 se les quitar谩n las ideas equivocadas.

 

—Muy bien —Tao Yu’er asinti贸—. Eres cuidadoso; puedo estar tranquila. Ma帽ana cuida de Lan’er. No lo dejes atr谩s.

 

Xiao Lan: “…”

 

Lu Zhui sonri贸.

—Se帽ora, descanse. Nosotros tambi茅n volveremos.

 

—A煤n tengo unas palabras para Lan’er —dijo Tao Yu’er.

 

—Entiendo —Lu Zhui se retir贸.

 

Cuando 茅l se fue, Tao Yu’er tom贸 la mano de Xiao Lan.

—¿Qu茅 probabilidades tenemos ma帽ana?

 

—Si fuera la boticaria de antes, nueve de cada diez —respondi贸 Xiao Lan—. Pero si realmente ha practicado artes demon铆acas… es dif铆cil decirlo.

 

—No deber铆a haber aceptado —suspir贸 Tao Yu’er—. Aunque no aceptara, no podr铆a detenerte a ti ni a Mingyu.

 

—Cuanto m谩s se retrase, peor ser谩 —dijo Xiao Lan—. Lo que ocurre en esa tumba debi贸 resolverse hace tiempo. Y aunque no tengo certeza absoluta, no es una decisi贸n impulsiva. Lo hemos conversado de esto muchas veces. Al menos podremos salir con vida. Madre, no se preocupe demasiado.

 

—S茅 que tienes habilidad —dijo Tao Yu’er—. No tengo nada m谩s que decirte, salvo una cosa: recuerda el augurio que te mencion茅.

 

Xiao Lan frunci贸 el ce帽o, recordando la frase que hab铆a dicho en las monta帽as antes: «Nueve muertes, una vida.»

 

—Protege bien a Mingyu —dijo Tao Yu’er—. Aunque destruyan la tumba y no obtengan nada, no permitas que 茅l salga herido.

 

—Lo s茅 —asinti贸 Xiao Lan.

 

—Anda, vuelve a descansar —sonri贸 ella—. Esa casa en Feiliu… no solo Mingyu quiere vivir all铆. Yo tambi茅n quiero verla. Aunque en oto帽o e invierno no haya flores ni hojas, con nieve blanca sobre las tejas verdes debe ser igual de tranquila y hermosa.

 

Xiao Lan sonri贸.

—Despu茅s de terminar con la Tumba Mingyue, iremos juntos al sur.

 

En el dormitorio, Lu Zhui ya se hab铆a lavado y estaba agachado sobre la cama, extendiendo las mantas.

 

Xiao Lan sonri贸.

—Tan diligente. Con raz贸n mi madre me repiti贸 siete u ocho veces que te cuidara bien y que no te dejara lastimar.

 

—¿Para eso te llam贸? —Lu Zhui se sent贸—. Pens茅 que te dar铆a instrucciones importantes.

 

—¿Y esto no es importante? —Xiao Lan le pellizc贸 la mejilla—. Para m铆, ni diez Tumbas Mingyue valen m谩s que tu seguridad.

 

—Para ti, claro que soy m谩s importante —dijo Lu Zhui—. Pero para la gente del Gran Chu…

 

—Para la gente del Gran Chu tambi茅n —lo interrumpi贸 Xiao Lan—. En los libritos solo aparece el joven maestro Mingyu. En los puestos de pintura solo cuelgan retratos del joven maestro Mingyu. Si dibujas la Tumba Mingyue, ¿qui茅n va a querer pegar una tumba en su pared?

 

—Qu茅 manera de tergiversar las cosas —Lu Zhui se dej贸 caer sobre su espalda—. No hablemos de eso. A dormir.

 

—¿Podr谩s dormir? —pregunt贸 Xiao Lan.

 

—Por supuesto —dijo Lu Zhui—. Cuanto m谩s grande es la tarea, m谩s hay que descansar.

 

—Muy bien —Xiao Lan lo meti贸 bajo las mantas—. Cierra los ojos.

 

Lu Zhui bostez贸 mientras lo ve铆a lavarse la cara.

—Ma帽ana, durante la misi贸n, cuida bien de ti mismo… y tambi茅n vigila al m茅dico divino Ye.

 

—Lo s茅 —Xiao Lan se meti贸 bajo las mantas y lo abraz贸 por la cintura, murmurando—. Aunque el m茅dico divino Ye parezca tan elegante, mi shifu le teme, Ah Liu le teme, y seguro que el l铆der de la Alianza Shen tambi茅n. Yo creo que podr铆a caminar por el Jianghu como si fuera suyo.

 

Lu Zhui solt贸 una risita.

—Lengua suelta.

 

Xiao Lan le mordi贸 suavemente los labios y lo arrop贸 bien.

—Si seguimos hablando, te vas a espabilar otra vez. A dormir.

 

Lu Zhui asinti贸, hundi贸 el rostro en su pecho y, tras pensar apenas un instante en la Tumba Mingyue, se qued贸 dormido. Parec铆a realmente tranquilo.

 

Pero todos sab铆an que solo parec铆a estar tranquilo. Matar a la boticaria y destruir la secta de la Tumba Mingyue no era, ni de lejos, una tarea sencilla.

 

Al anochecer del d铆a siguiente, todos abandonaron Yangzhi sin hacer ruido y llegaron al valle cercano a la tumba Mingyue. Se dispersaron seg煤n lo acordado. Lu Zhui, Xiao Lan y Ye Jin entraron por un pasadizo oculto en la monta帽a trasera y lograron infiltrarse sin problemas.

 

Era la primera vez que Ye Jin entraba en una tumba Mingyue. Hab铆a escuchado mil historias: que era dorada y resplandeciente, que hasta el suelo estaba pavimentado con ladrillos de oro. No lo cre铆a, pero s铆 esperaba algo imponente y ordenado. Jam谩s imagin贸 que al entrar ver铆a un caos absoluto: maderas podridas, cajas rotas, montones de trastos por todas partes. Un desastre.

 

—¿Esto lo saquearon unos bandidos? —pregunt贸 Ye Jin a Xiao Lan—. ¿O siempre ha sido… as铆? Si es as铆, tu infancia como joven heredero debi贸 ser bastante miserable.

 

—Parece que est谩n empacando cosas —dijo Lu Zhui—. La boticaria debe estar prepar谩ndose para irse.

 

—¿De veras? —Ye Jin se sorprendi贸—. Esa mujer es mucho m谩s capaz que la T铆a Fantasma. Si sabe salir por su propio pie, ¿para qu茅 pelear? Que se vaya sola. Ya en la superficie, todo es m谩s f谩cil.

 

—Si la boticaria se va, no dejar谩 la tumba para nadie —dijo Xiao Lan—. A diferencia de la t铆a Fantasma, no le interesan las artes marciales ocultas. Solo el oro y la plata. Y la riqueza acumulada estos a帽os ya le basta para vivir el resto de su vida.

 

—Entonces, seg煤n t煤, esta tumba ya no significa nada para ella —dijo Ye Jin—. ¿Piensa destruirla?

 

Lu Zhui asinti贸.

—Por eso debemos detenerla antes de que se marche.

 

Un olor extra帽o flotaba en el aire. Xiao Lan tom贸 un poco de polvo del suelo y lo frot贸 entre los dedos.

—Azufre.

 

—¿Explosivos? —Ye Jin chasque贸 la lengua—. Qu茅 despiadada.

 

—Lord Ye… —dijo Lu Zhui.

 

—No hace falta que lo digas. No voy a irme —respondi贸 Ye Jin.

 

—Pero este es un asunto de la familia Lu —insisti贸 Lu Zhui.

 

—¿No hab铆as entregado la tumba Mingyue al gobierno? —Ye Jin frunci贸 el ce帽o—. Si es del gobierno, por supuesto que debo estar aqu铆.

 

—Ya no la entregar茅 —dijo Lu Zhui.

 

Ye Jin: “…”

 

Se volvi贸 hacia Xiao Lan.

—¿D贸nde est谩 esa vieja bruja?

 

—Mingyu solo se preocupa por usted —explic贸 Xiao Lan—. No esper谩bamos que la boticaria colocara explosivos tan r谩pido.

 

—Viene alguien —susurr贸 Lu Zhui.

 

Los tres se ocultaron. Un disc铆pulo apareci贸 empujando un carrito cargado de cajas tan pesadas que hund铆an las ruedas en el suelo. Oro y plata, sin duda.

 

Se miraron entre ellos y lo siguieron. El disc铆pulo atraves贸 varios pasadizos y se detuvo ante un gran sal贸n.

 

—Otra tanda —anunci贸.

 

—La boticaria est谩 dentro —respondi贸 el guardia—. Entra, pero no hagas ruido.

 

La puerta se abri贸 y un resplandor dorado inund贸 el pasillo.

 

—Debe ser el tesoro —dijo Lu Zhui—. Seg煤n lo l贸gico, aqu铆 no habr谩 explosivos. Es el mejor lugar para enfrentarnos a la boticaria.

 

—Hay que entrar sin esperar a que salga —dijo Xiao Lan—. Cuanto m谩s r谩pido, mejor. Y sin alertar a los disc铆pulos o todo se complicar谩.

 

—¿Y c贸mo entramos? —pregunt贸 Ye Jin—. La guardia aqu铆 es tan estricta como en el palacio imperial. Entrar matando es f谩cil. Entrar sin ruido… complicado.

 

—Tengo un plan —dijo Lu Zhui.

 

Ye Jin lo mir贸 con admiraci贸n: «S铆 que es disc铆pulo del Gran Lord Wen. Con esos ojos, parece capaz de vender la tumba entera y hacer que la boticaria le d茅 las gracias.»

 

Un momento despu茅s, el disc铆pulo sali贸 de nuevo con el carrito vac铆o. Los tres lo siguieron hasta una cueva oscura y helada.

 

—El territorio de Black Spider —dijo Xiao Lan—. Aqu铆 guardan treinta y seis cajas de oro y plata.

 

—Noqueen al que empuja el carro —dijo Lu Zhui—. Yo lo llevar茅.

 

Ye Jin lo mir贸 horrorizado.

—¿Ese es tu plan?

 

—Mn.

 

Ye Jin guard贸 silencio: «Me equivoqu茅. A煤n le falta para parecerse del Gran Lord Wen.»

 

—Ser谩 mejor que entremos los tres juntos. Y aunque yo aceptara dejarte ir solo, este joven maestro Xiao no lo permitir铆a. M铆ralo: tiene la cara negra como el fondo de una olla —Ye Jin intent贸 razonar.

 

—Claro que entraremos los tres —dijo Lu Zhui, empujando a Xiao Lan con el codo—. T煤, ve y noquea al tipo.

 

Xiao Lan asinti贸.

—Bien.

 

Ye Jin: “…”

«¿Ni siquiera vas a preguntar cu谩l es el plan? ¿As铆 de r谩pido dices “bien”?»

 

 

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