EIJT EXTRA 5

   

Extra 5: Liancheng Guyue y Yin Wushuang.

Parte 5.

El legendario maestro perfumista.

 

En una casa vacía y abandonada al otro lado del río, un grupo de personas estaba arrojando varias bolsas de cosas en un pozo seco y luego pensaron en escapar, pero antes de que pudieran correr unos pasos, fueron interceptados en el camino.

 

En el suelo aún había algunas manchas de queroseno, Yin Wushuang frunció el ceño y preguntó:

—¿Quién les ordenó hicieran esto?

 

Esos rufianes tampoco esperaban ser descubiertos. Sacaron rápidamente las espadas de sus cinturas y miraron con desconfianza al hombre de blanco frente a ellos. Aunque su rostro estaba cubierto con un velo de gasa, solo con esos ojos expuestos, podían hacer que uno sintiera un escalofrío en la espalda sin motivo. Obviamente era muy guapo, pero parecía tener una hoja de hielo invisible que podía congelar incluso el viento.

 

—No me hagan preguntar dos veces —Al ver que nadie respondía, un aire helado rodeó a Yin Wushuang.

 

Al ver que él se acercaba cada vez más, claramente no se detendría hasta lograr su objetivo. Esos rufianes, decididos, levantaron sus espadas y comenzaron a atacar, intentando abrirse camino aprovechando su número.

 

Pero pronto la realidad demostró cuán desmesurada era esta idea.

 

Yin Wushuang se apartó rápidamente hacia atrás, moviendo la mano y creando un viento helado. Los rufianes sintieron como si sus pechos fueran golpeados por bloques de hielo y todo su cuerpo voló hacia atrás, estrellándose fuertemente contra la pared.

 

Yin Wushuang se quedó en el patio y preguntó con indiferencia:

—¿Todavía no piensas decirlo?

 

Uno de ellos se cubrió el pecho con las manos, frunciendo el ceño de dolor.

—Alguien nos pagó por hacer esto y no guarde rencor contra nosotros, por favor, mostrad algo de misericordia.

 

—Alguien les pagó… —Yin Wushuang dijo con un tono helado— ¿Cuánto dinero se necesita para comprar la vida de decenas o cientos de personas en la casa de té?

 

Ese grupo de rufianes de inmediato se quedó en silencio, y sus rostros se pusieron algo pálidos.

 

Otro hombre saltó desde la pared y, al verlo de pie en el patio sin ningún daño, evidentemente se sintió aliviado.

 

Al ver quién era el visitante, Yin Wushuang preguntó:

—¿Por qué estás aquí?

 

—¿Por qué crees? —Liancheng Guyue no sabía si reír o llorar. Después de tanto esfuerzo para llegar aquí, no esperaba que él abriera la boca y dijera eso.

 

Un pequeño rufián se encogió, como si quisiera esconderse detrás, pero no se dio cuenta de que al moverse se hacía más evidente. Liancheng Guyue lo vio de reojo y frunció el ceño.

—¿Eres tú?

 

—¿Lo conoces? —Yin Wushuang se sorprendió.

 

—Es la persona que causó problemas en la taberna ayer —dijo Liancheng Guyue— un pequeño jefe de la banda Shahe.

 

—Dejémoslo en manos del gobierno, y luego avisemos al líder de la torre Hongduan —Dado que averiguaron la identidad de estos sujetos, Yin Wushuang no quería intervenir más. La mayor secta de Jiangnan es, por supuesto, la Mansión del Sol y la Luna, pero no pueden ocuparse de todo, así que cada ciudad tiene su propia secta encargada de los asuntos locales. La ciudad Sudi está bajo la jurisdicción de la torre Hongduan y su líder de secta se llamaba Abuela Zhijin. Aunque era un poco de malhumorada, hacía todo lo posible por ayudar a resolver problemas si surgieran. Dado que la banda Shahe está involucrada, es comprensible que se lo echen a ella.

 

Al oír que iban a ser entregados a las autoridades, esos rufianes de inmediato comenzaron a llorar y a suplicar, pero evidentemente no iba a tener ningún efecto. De hecho, Yin Wushuang ni siquiera se molestó en escucharlos.

 

—Estás cansado, ve a descansar a la posada primero —Liancheng Guyue le arregló el cabello— Déjamelo a mí.

 

—Mn —Yin Wushuang asintió, pensó un momento y luego advirtió— Entonces, vuelve pronto.

 

Solo una simple frase, pero en los oídos de Liancheng Guyue sonaba más dulce que la miel, incluso una sonrisa se dibujaba en sus ojos.

 

Realmente estaba bajo un hechizo…

 

Al ver cómo su figura de su amado se desaparecía en el callejón, Liancheng Guyue sacudió la cabeza y ató a ese grupo de rufianes.

 

En una de las habitaciones de la posada, el erudito de antes estaba sentado junto a la mesa, sosteniendo una taza de agua caliente.

 

—¿Cómo te asustaste tanto? —El hombre de enfrente, impotente, se dejó llevar por él.

 

—Si hubiera sabido que sería así, no habría venido —Al recordar ese enorme estruendo, el erudito todavía se sentía inquieto.

 

Se llama Lu Zigui, originalmente era un erudito de un pueblo vecino. Vino a la ciudad Sudi para participar en un concurso de poesía y, de paso, hacer algunos amigos, con la esperanza de que la próxima primavera pudieran ir juntos a Wang Cheng para el examen imperial. Y la persona frente a él, llamada Feng Xiao, la conoció en el camino. Ambos se hicieron amigos de inmediato y el viaje iba muy bien, pero no esperaban encontrarse con algo así.

 

—Voy a comprarte un poco de té tranquilizante —Al ver que su mano seguía temblando, Feng Xiao se levantó— Quédate aquí sentado, no vayas a ninguna parte.

 

—Mejor no salgas —dijo el erudito nerviosamente— un trueno repentino en un día tranquilo, debe haber un demonio en esta ciudad.

 

Feng Xiao se rio, sacudió la cabeza y salió por la puerta, pero justo se encontró con Yin Wushuang subiendo las escaleras.

 

Cuando los dos se cruzaron, Feng Xiao dudó un momento, pero luego se dio la vuelta y dijo:

—¿Podría el joven maestro detenerse un momento?

 

Yin Wushuang no se dio la vuelta.

—Están en el yamen, si quieres saber más, pregunta ahí.

 

Justo en el instante de la explosión, él vio con sus propios ojos cómo esta persona abrazaba al erudito y saltaba desde el segundo piso. Sus habilidades no eran débiles, y claramente también tenía un trasfondo.

 

—¿Lo atraparon? —Feng Xiao se sorprendió al escuchar eso.

 

Pero antes de que pudiera preguntar más, Yin Wushuang ya había empujado la puerta y entrado en la habitación, claramente sin intención de dar más explicaciones.

 

Feng Xiao se dio la vuelta y corrió escaleras abajo, con pasos muy apresurados.

 

Antes, estuvo apagando incendios y atrapando a personas, y su cuerpo estaba cubierto de tierra. Después de que Yin Wushuang se bañó y bebió una taza de té de flores, finalmente se tumbó con la ropa puesta en el sofá junto a la ventana, y se relajó por completo.

 

La bestia de piedra y brocado estaba tumbada de lado con la cabeza inclinada, parecía un poco extraña. Cuando Yin Wushuang la levantó, vio que el cuello de la bestia de piedra tenía una gran grieta, revelando un algodón blanco puro.

 

El líder Yin estaba un poco confundido, ya que claramente anoche todo estaba bien.

 

Por supuesto, la verdad de la situación es en realidad muy simple. Incluso el joven maestro Liancheng, conocido por su frialdad, a veces puede ser un poco celoso e infantil. Pero su intención original era solo darle un pequeño giro. Nunca pensó que la mano de obra de esa cosa no fuera buena y que los hilos se desprendieran en cuanto la torciera. Ya era demasiado tarde para encontrar a alguien que lo cosiera de nuevo, así que tuvo que dejarlo de cualquier forma en el sofá, con la intención de negarlo hasta la muerte, y mejor aún si podía tirarlo.

 

Yin Wushuang se puso la ropa y se sentó, preguntando al mozo por hilo y aguja, y volvió a coser la cabeza de la bestia de piedra.

 

Si el joven maestro Liancheng lo viera, seguramente derramaría lágrimas:

«¿Cómo es que no puedo deshacerme de esto...?»

 

La luz del sol se filtraba a través del papel de la ventana, cálida y acogedora, y debido a que había llovido recientemente, no era sofocante. Yin Wushuang se recostó de lado en el sofá suave y, sin darse cuenta, se quedó profundamente dormido.

 

Así que cuando Liancheng Guyue regresó, lo que vio fue esta escena de la puesta de sol y la belleza durmiendo plácidamente.

 

Y entre los brazos de la belleza, había una extraña bestia de piedra, que estaba agachada, con la boca abierta y mirándole con una expresión muy desafiante.

 

Liancheng Guyue: “…”

 

Yin Wushuang se giró de lado, dándole la espalda, con una expresión de “no me despiertes, no he dormido lo suficiente” —desde que Liancheng Guyue subió las escaleras, él ya había notado el sonido de los pasos, pero dado que no quería levantarse más, solo quería acurrucarse en la manta y echarse una siesta.

 

Además, al darse la vuelta, también se llevó consigo la bestia de seda.

 

El joven maestro Liancheng, que había sido ignorado, se sintió incómodo en el pecho, así que se acercó y le mordió ligeramente.

 

Yin Wushuang, insatisfecho, abrió los ojos y lo miró.

 

—Ahora no puedes dormir —Liancheng Guyue lo levantó— de lo contrario, te despertarás por la noche.

 

—Mn —Yin Wushuang se apoyó en su pecho, sin abrir los ojos.

 

Liancheng Guyue no sabía si reír o llorar.

—Más tarde vendrán más personas, con esta apariencia tuya, no puedo permitir que otros la vean.

 

—¿Quién viene? —Yin Wushuang sentó de inmediato.

 

—Quien nos cedió esta habitación al principio —dijo Liancheng Guyue— no era un erudito, sino un funcionario del gobierno.

 

—¿Un funcionario del gobierno? —Yin Wushuang frunció el ceño.

 

—Sí —Liancheng Guyue lo llevó a sentarse junto a la mesa, tomó un plato de ciruelas ácidas y se las dio— Se llama Feng Xiao, es un funcionario de Jingzhou, y también ha venido aquí para atrapar a los rufianes.

 

—¿Ese ladrón por el que el gobierno ha estado ofreciendo recompensas estos días? —preguntó Yin Wushuang.

 

Liancheng Guyue asintió.

—Ese ladrón se llama Lei Yong, conocido en el mundo como el “Viejo Ratón de Trueno”. Sus habilidades marciales son mediocres, pero no sé de dónde aprendió algunas técnicas misteriosas. Actúa con arrogancia, ya sea una secta de artes marciales o gente corriente, incluso roba a funcionarios del gobierno. En solo unos meses, ha ofendido a mucha gente.

 

—¿Lo ha atrapado ahora? —preguntó Yin Wushuang.

 

—No, pero no debería tardar mucho —dijo Liancheng Guyue— Las personas que causaron problemas junto al río hoy fueron llevadas al yamen y confesaron, fueron instigadas por el “viejo ratón de trueno”. La banda Shahe y los discípulos de la Secta Qinshan han tenido rencores durante mucho tiempo, ambos lados se miran con desdén. Hace un tiempo, los dos grupos se enfrentaron en un combate, los discípulos de la banda Shahe fueron derrotados y sufrieron bajas. Naturalmente se indignaban por haber sido humillados en público, así que Lei Yong aprovechó para acercarse a ellos y decir que mientras los discípulos de la banda Shahe pudieran hacer una cosa, él robaría la placa de la secta Qingshan y la placa del maestro y los arrojaría al pozo del problema.

 

Yin Wushuang, con una expresión de desdén en el rostro, cerró la boca y dijo:

—No comeré más.

 

Liancheng Guyue se rio, se comió la ciruela agria.

—El gobierno ya ha comenzado la investigación, la abuela Zhijin también ha sido informada, así que no deberíamos tener problemas.

 

—¿Qué viene a hacer ese tal Feng Xiao? —preguntó Yin Wushuang.

 

—Dicen que hay algo que quieren preguntarte —dijo Liancheng Guyue— Si no te gusta la idea, entonces me las arreglaré solo más tarde.

 

—Él también es una persona leal y dedicada —dijo Yin Wushuang— En el momento en que estalló el fuego en la casa de té, no solo llevó al erudito a un lugar seguro, sino que también regresó dos veces para salvar a más personas.

 

—En la casa de té, aparte de algunas personas con heridas leves, no hubo mayores problemas —Liancheng Guyue le pellizcó la mejilla y sonrió— Además, hay otra cosa, la gente del pueblo dice que vieron a un inmortal descender y llevar el agua del río a la casa de té.

 

—Mn —Yin Wushuang cambió a una posición más cómoda, pareciendo un poco reacio a moverse.

 

—¿Cómo está tu cuerpo? —Liancheng Guyue le tomó la mano— Tu corazón aún tiene heridas, deberías cuidarlo bien.

 

—No es nada grave —dijo Yin Wushuang— conozco mis límites.

 

—Para la próxima, no lo permito —dijo Liancheng Guyue— Además, no se permite irte sin decir una palabra.

 

—Como ocurrió de repente, naturalmente tenía que seguir la dirección de la bola de fuego —Yin Wushuang le agarró un mechón de cabello, sonriendo levemente— Si hubiese esperado a que terminaras de jugar en el columpio, hubiese pasado mucho tiempo.

 

Liancheng Guyue no sabía si reír o llorar. Viendo la situación, parecía que él quería ir a por el columpio él mismo.

 

Los dos estuvieron hablando en la casa un rato y efectivamente, Feng Xiao fue a tocar la puerta, sosteniendo una caja de dulces en la mano, mostrando su sinceridad como visitante.

 

—¿Qué quiere preguntar el funcionario Feng? —preguntó Liancheng Guyue.

 

—Es un asunto del Jianghu —Feng Xiao miró a Yin Wushuang y, dudando, preguntó— Permítame preguntar, ¿es usted el líder de la secta Wuxue?

 

Al escuchar estas palabras, no solo Yin Wushuang, sino también Liancheng Guyue, fruncieron el ceño.

 

—Por favor, no se ofendan —Feng Xiao dijo— No tengo malas intenciones y no lo diré, solo tengo una pregunta que hacer.

 

—¿Qué sucede? —preguntó Yin Wushuang.

 

Al verlo aceptar en silencio, Feng Xiao se sintió muy contento.  Antes, cuando la casa de té se incendió, al ver sus habilidades y apariencia ya había sospechado un poco, pero no esperaba que fuera cierto. Se podría decir que fue un golpe de suerte.

 

—¿El líder de secta ha oído hablar de una persona llamada Qiandao Yinxiang? —preguntó Feng Xiao.

 

Yin Wushuang asintió.

—Hace muchos años, él fue a la secta Wuxue.

 

—Entonces el rumor no estaba equivocado —Feng Xiao volvió a preguntar— ¿Sabe el líder de secta dónde se encuentra ahora?

 

—Él llegó a la secta Wuxue hace diez años —dijo Yin Wushuang— yo solo lo vi una vez, y después de que mi shifu falleció, él desapareció del Jianghu, nunca más volví a oír hablar de él.

 

Feng Xiao, al escuchar esto, suspiró.

—Parece que ni siquiera el líder de secta lo sabe.

 

—¿Lo buscas por algo? —preguntó Yin Wushuang.

 

—No soy yo quien lo busca, sino el Emperador —dijo Feng Xiao— Hace unos días, en todos los lugares recibieron edictos imperiales diciendo que debían prestar atención a la búsqueda de incienso con fragancia penetrante entre la gente.

 

Originalmente, el prefecto no estaba interesado en este tipo de adulaciones, pero luego escuchó que el Noveno Príncipe Ye lo quería. Recordando que él había salvado la vida de la anciana señora en el pasado, decidió enviar a alguien a buscarlo. No esperaba que realmente obtuvieran una pista.

 

—¿Fragancia penetrante? —Yin Wushuang frunció ligeramente el ceño.

 

—Es la fórmula de especias más popular de Qiandao Yinxiang, se dice que es difícil de encontrar en el mundo, nadie conoce la fórmula exacta, y desde que él desapareció del mundo, el incienso que penetra los huesos también se volvió más escaso, su precio era más caro que el oro —Feng Xiao dijo— El prefecto se enteró de que en la ciudad había un rico que estaba relacionado con Qiandao Yinxiang, así que fue inmediatamente a su casa en persona. El hombre rico dijo que sí tenía un incensario de incienso, pero que el “viejo ratón de trueno” lo robó hace unos días, así que le seguí hasta aquí.

 

—¿Entonces, para qué buscas a Qiandao Yinxiang? —preguntó Yin Wushuang.

 

—Después de abrir el sello de cera de la fragancia de hueso penetrante, el aroma comenzará a desvanecerse gradualmente —Feng Xiao dijo— Si el “viejo ratón de trueno” lo hubiera abierto en ese momento, ya ha pasado más de un mes desde entonces, así que, aunque lo encontráramos, estaría arruinado. Quería preguntar si el líder de secta Yin sabe el paradero de Qiandao Yinxiang, para poder pedirle que la vuelva a hacer.

 

—Me temo que no puedo ayudarte —dijo Yin Wushuang— Hace más de diez años de eso, ahora, aunque Qindao Yinxiang estuviera frente a mí, tal vez ni siquiera lo reconocería.

 

—Fui demasiado imprudente —dijo Feng Xiao— Perdón por molestarlos, por favor no me culpen.

 

Después de levantarse, se inclinó con las manos en puño y dijo:

—Hoy, muchas gracias al líder de secta Yin por su noble intervención, salvando a los ciudadanos del fuego feroz.

 

—Es solo un asunto de mi deber —dijo Yin Wushuang— el funcionario Feng no tiene por qué ser tan cortés.

 

—Y hay otra cosa —dijo Feng Xiao— Zigui lo encontré en el camino, no sabe quién soy, así que…

 

—Tranquilo —Liancheng Guyue le sonrió— Nosotros nos encargaremos de mantenerlo en secreto.

 

Feng Xiao se sintió aliviado, y después de dar las gracias, salió.

 

Liancheng Guyue abrazó a Yin Wushuang,

—¿Quién es Qiandao Yinxiang?

 

—¿No lo conoces? —preguntó Yin Wushuang.

 

Liancheng Guyue negó con la cabeza.

 

—Es el mejor artesano de las Llanuras Centrales, y también la persona que hace los mejores perfumes —Yin Wushuang dijo— Antes era amigo de mi Shifu, pero hace mucho que no lo veo.

 

—¿Artesano? —Preguntó Liancheng Guyue.

 

—Más o menos —dijo Yin Wushuang— tengo un medallón de jade que él me regaló en aquel entonces.

 

—¿No te simpatiza? —preguntó Liancheng Guyue.

 

Yin Wushuang estaba un poco sorprendido.

—¿Cómo lo sabes?

 

—Viendo la expresión en tu rostro mientras hablas, no parece que te simpatice —respondió Liancheng Guyue— Naturalmente, puedo darme cuenta. ¿He acertado?

 

—Te has equivocado —dijo Yin Wushuang— Lo que no me gusta no es Qiandao Yinxiang, sino su discípulo, que se llama Qian Jiyan.

 

—¿En qué te ha ofendido? —continuó preguntando Liancheng Guyue.

 

—Simplemente no me gusta —Yin Wushuang frunció ligeramente el ceño, evidentemente no quería hablar más del tema.

 

—Está bien, no hablemos más —Liancheng Gu Yue le dio un beso en la nariz— ¿Qué quieres cenar esta noche?

 

—Verduras en tres estilos —dijo Yin Wushuang.

 

—Mn, tres tiras de espárrago verde, ¿y qué más? —preguntó Liancheng Guyue.

 

Yin Wushuang sacudió la cabeza.

—Nada más.

 

—¿Eso es todo? —Liancheng Guyue se rio— ¿Cómo puedes ser tan fácil de cuidar?

 

—Todo el camino ha sido pollo, pato, pescado y carne, es tan empalagoso —Yin Wushuang puso una cara de desdén.

 

—Quiero engordarte un poco —Liancheng Guyue le pellizcó la cintura— Estás demasiado delgado ahora.

 

Yin Wushuang se quedó en silencio al escuchar esas palabras, porque recordó nuevamente el carruaje de salchichas y la carta de Shisan Niang.

 

Así que cuando llegó la hora de la cena y Liancheng Guyue pidió otra mesa de platos después de los tres platos de brotes de bambú, él no dijo nada y se comió un muslo de pato, dos trozos de costillas y tres pequeños peces fritos. Al final, se sintió un poco lleno y tuvo que salir a dar un paseo para digerir la comida.

 

Debido a que acaba de ocurrir una explosión, la ciudad estaba muy tranquila, incluso había menos gente que antes. Los dos llegaron sin darse cuenta a la orilla del río, donde todo estaba desierto, ni siquiera había un guardia nocturno.

 

Sin las antorchas continuas, se pueden ver mejor las estrellas en el cielo nocturno. Los dos, de la mano, sintieron una ráfaga de viento junto al río. Liancheng Guyue dijo:

—¿Quieres ver el columpio?

 

—¿Hmm? —Yin Wushuang se volvió a mirarlo.

 

—Ahora no hay nadie, y no hay que hacer fila —dijo Liancheng Guyue— además, se ahorra dinero.

 

Yin Wushuang se rio:

—Está bien.

 

Los dos rodearon el río y llegaron a la parte inferior del gran columpio. Liancheng Guyue se subió, aprovechó la fuerza para impulsarse hacia arriba y el columpio voló cada vez más alto, casi fusionándose con el cielo nocturno.

 

Yin Wushuang estaba de pie abajo, mirando hacia arriba todo el tiempo, con una sonrisa en sus ojos que se mezclaba con la luz de las estrellas, más brillante que la joya más preciada.

 

Al llegar al siguiente punto más alto, Liancheng Guyue de repente saltó, agarró a Yin Wushuang y lo llevó a su abrazo, luego giró en el aire y volvió al columpio.

 

A su lado, el viento soplaba con fuerza, Yin Wushuang lo abrazaba por la cintura, con una mirada pura y hermosa, llena de estrellas.

 

Liancheng Guyue agarró con una mano la cuerda del columpio, con la otra rodeó su cintura e, inclinándose hacia adelante, lo besó con ternura.

 

El paisaje ante sus ojos cambiaba constantemente, pero solo la persona que estaba al frente era la existencia más auténtica, una que no pueden dejar ir en sus corazones.

 

La brisa nocturna era la mejor de las noches de verano.

 

Después de mucho tiempo, los dos se sentaron en la piedra frente a la casa de té, hombro con hombro mirando las estrellas.

 

—¿Te has cansado de jugar? —preguntó Liancheng Guyue.

 

—Mn… —Yin Wushuang respondió perezosamente.

 

—¿Quieres ir a descansar? —preguntó Liancheng Guyue— las cosas aquí ya están casi listas, déjaselo a las autoridades y a la abuela Zhijin. Mañana por la mañana continuaremos nuestro camino.

 

—Mn —Yin Wushuang continuó mirando absorto el cielo estrellado.

 

—Si te gusta este lugar, después de que el anciano Guishou cure tus heridas, podemos volver —comentó Liancheng Guyue— Cuando llegue ese momento, nos quedaremos el tiempo que quieras.

 

—Está bien —Yin Wushuang se volvió hacia él— Quiero preguntarte algo.

 

—¿Qué pasa? —Liancheng Guyue le ayudó a organizar su ropa.

 

Yin Wushuang preguntó:

—¿Tu madre es feroz?

 

Liancheng Guyue: “…”

 

Yin Wushuang lo miró fijamente sin parpadear.

 

Liancheng Guyue no sabía si reír o llorar.

—¿Por qué preguntas esto de repente?

 

Yin Wushuang dijo:

—Porque todos dicen que tu madre es muy feroz.

 

La famosa Hongling Piaoxiang Shisan Niang, aunque ya se ha retirado del mundo, todavía había muchos rumores sobre ella que suenan un poco... escalofriantes, y en cierto modo tienen un toque mitológico. Incluso hay quienes dicen que luchó sola contra Lei Gong y Dian Mu*, lo cual era algo fantasioso.

(N.t.: Dioses del trueno)

—No lo creo —dijo Liancheng Guyue— A mi madre le gustas mucho.

 

—¿Por qué? —preguntó Yin Wushuang.

 

—Porque me gustas —respondió Liancheng Guyue— Antes, ella te envió carne curada porque sabía que eras demasiado bueno y temía que cuando yo no estuviera, alguien más te conquistara.

 

Yin Wushuang: “…”

 

—De verdad —Liancheng Guyue lo agarró y lo hizo levantarse— Los rumores no son confiables, al verte lo sabrás, mi madre es tan bondadosa como dicen, además de cocinar, también coser.

 

—¿De verdad? —Yin Wushuang expresó una ligera duda.

 

—Por supuesto —Liancheng Guyue le pellizcó la mejilla— No hablemos más de esto, te llevaré de vuelta a cuestas.

 

Yin Wushuang se recostó sobre su espalda, pensó un momento y luego dijo:

—Tu madre…

 

—El clima no está mal —Liancheng Guyue lo interrumpió con calma.

 

—Tu madre…

 

—¡Mira las estrellas fugaces!

 

Yin Wushuang frunció el ceño y le tiró del cabello para desahogar su ira.

 

Liancheng Guyue tenía una expresión serena, pero su corazón estaba lleno de sufrimiento.

«Al recordar a mi madre y mi tía en la montaña Changbai, temo que esta prueba en el futuro no será fácil…»


 

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