Capítulo 135:
Veinte preguntas de compatibilidad entre Xiao y Chen (Primera parte)
1.
La
pregunta más polémica: ¿Les gusta el otro? ¿Se aman?
El pequeño Chen:
—… Que Su Majestad responda primero.
Xiao‑el‑Desalmado:
—¿Por qué
una pregunta tan aburrida sería
la más polémica?
¡Siguiente pregunta! ¡siguiente pregunta!
2.
La
segunda pregunta más polémica: ¿quién es el activo y quién el pasivo?
Xiao Ding / Chen Zeming, (señalándose
mutuamente al mismo tiempo):
—Él es el pasivo.
Tras decirlo, se lanzaron una mirada
fulminante.
La autora aparece para aclarar:
—La respuesta correcta es: Xiao activo,
Chen pasivo.
Xiao Ding quedó satisfecho; Chen dio un
paso al frente.
La autora se apresura a corregir:
—En las veces de inversión… ¡él es pasivo y
tú activo!
Ahora ambos quedaron descontentos.
El presentador interviene de urgencia. Tras
tres minutos de discusión, declara que el asunto apenas se había resuelto.
3.
¿Qué
aspecto del otro les gusta más?
El pequeño Chen:
—Cuando traza estrategias y domina el mundo
con la mirada.
Xiao Ding:
—Cuando cabalga entre guerras, invencible
en todas direcciones.
Presentador:
—¿No suena esto demasiado oficial? Por
favor, algo más profundo.
El pequeño Chen:
—Bien… cuando está leyendo los sutras.
Xiao Ding:
—La forma cómo actúa cuando lo estoy
tomando el pelo.
El pequeño Chen dijo entre dientes:
—¡Eres despreciable!
Xiao Ding:
—Es el encanto que debe tener un activo.
Presentador, alarmado:
—¡Se están peleando en el escenario! Vamos
a comerciales.
Cinco segundos después, continúa la sesión.
4.
¿Cuándo
empezaron a sentir algo?
El pequeño Chen:
—¿Por qué todas las preguntas son sobre
amar o no amar?
Presentador:
—Por favor, miren el título: “Veinte
preguntas de compatibilidad”. Compatibilidad, ya saben…
Xiao Ding:
—No lo sé. Ahora que lo pienso, no recuerdo
un momento exacto. Pero sin darme cuenta, ya me importaba demasiado.
El pequeño Chen lo miró sorprendido. Pensó
un momento y murmuró:
—Sentir algo… quizá en la primera parte.
5.
¿En
la primera parte? ¡Ah!, acaba de llegar un papelito con una pregunta algo
delicada… General Chen, si ya sentía algo en la primera parte, pero Xiao Ding
se comportaba tan canalla, ¿no es eso un poco síndrome de Estocolmo?
El pequeño Chen se sonrojó. Su pensamiento
interno: «¡¿Quién escribió eso?! ¡No deberían meter el dedo en la llaga!»
Xiao Ding:
—Yo también fui tierno en la primera parte,
no era tan canalla.
Público:
—¡Eras muy canalla!
Xiao Ding:
—Pero yo de verdad quería tratarlo bien.
Que él sintiera algo es normal.
Público:
—Su Majestad es muy confiado…
Presentador:
—¡Ah! ya veo, Su Majestad está defendiendo
al general.
Xiao Ding:
—No es eso.
Ambos sienten que cuanto más explican, peor
queda todo, y exigen pasar a la siguiente pregunta.
6.
¿Qué
creen que es el amor?
Xiao Ding:
—Posesión.
El pequeño Chen:
—Igualdad.
Presentador:
—… Ambos fracasáis en vuestra visión del
amor. Necesitan estudiar más.
7.
¿Cuándo
se dieron cuenta realmente de que amaban al otro?
El pequeño Chen:
—… En la segunda parte.
Xiao Ding:
—En realidad, fue en ese beso antes de su
última batalla…
Presentador:
—Su Majestad… resulta que despertó antes de
lo que pensábamos… Entonces, ¿no fue demasiado decir que el general “no
sabía lo que le convenía”?
Xiao Ding, imperturbable:
—Era una frase romántica.
Todos: “…”
8.
Todos
saben que se torturaron mutuamente toda la vida. ¿Qué sentían entonces? ¿Qué
los motivaba?
El pequeño Chen:
—¿Por qué siempre tengo que responder yo
primero…? Estaba furioso, quería vengarme. Pensaba: “¿Con qué derecho me
trata así?”
Xiao Ding:
—Sentía… ¿de verdad tengo que decirlo?
Presentador:
—Su Majestad, adelante, todos están mirando
con los ojos muy abiertos.
Xiao Ding:
—Lo olvidé.
El público estalla.
Xiao Ding:
—¡De verdad lo olvidé! He tenido demasiados
enemigos en mi vida. Él es el único que, una y otra vez, me mostró clemencia.
Al final, eso es lo único que recuerdo.
El pequeño Chen:
—… No seas magnánimo justo ahora.
Xiao Ding:
—Bien, si tengo que decirlo… Pero en casa
no me lo reproches después. Yo sentía que “debía” tratarte así.
Público:
—¡Su Majestad, y dice que no es canalla!
9.
¿Hubo
momentos en que sintieron compasión por el otro?
Xiao Ding:
—Cuando dijo que incluso arriesgaría a su
familia para ir a la guerra. Aunque yo fuera de piedra, algo se me ablandó.
Público:
—Sí que es de piedra.
El pequeño Chen, a regañadientes dijo:
—Cuando él estuvo encarcelado. Siempre
pensé que, si no fuera por mí, ¿cómo podría un Emperador acabar en tal
situación?
Presentador:
—¡Eso está lleno de amor!
10.
¿Les
gusta invertir los roles?
Xiao Ding:
—¡Por supuesto que no!
El pequeño Chen:
—Está bien.
Público:
—Claro… Está bien…
Presentador:
—Muy bien, quedan diez preguntas para la
próxima entrega. Por ahora, estamos recibiendo propuestas; lectores, dejen sus
preguntas.

