Cap铆tulo
117: Por fin fuera del vasto campo nevado.
Aunque
los sue帽os son hermosos, la realidad es un poco cruel. As铆 que las mascotas del
Jianghu no solo no tocaron las manitas suaves de su se帽ora, sino que tambi茅n
fueron golpeadas por el l铆der Qin, lo cual fue muy miserable.
Los
guardias secretos de La Mansi贸n del Sol y la Luna observaron con calma durante
todo el proceso y no mostraron se帽ales de que fueran a ayudar. Por eso, los
guardianes oscuros se sintieron a煤n m谩s destrozados por el simple decepcionante
Jianghu.
«Es muy
triste.»
—Probablemente
Zhou Jue nunca habr铆a pensado que el tesoro que llevaba m谩s de diez a帽os
buscando ser铆a descubierto por nosotros por accidente —Shen
Qianfeng cogi贸 un lingote de oro y se le hizo un poco gracioso.
—Esto se
llama recompensas de buenas acciones —Ye Jin
dijo—
Si
no hubi茅ramos salvado al ni帽o en ese momento, ¿c贸mo habr铆amos podido descubrir
tal cosa? Puede que todav铆a estemos vagando por el campo nevado ahora.
—¡Chirp! —Maoqiu estaba
tan excitado que casi se asfixia. Rod贸 feliz sobre la monta帽a de oro. Tras un
momento, estaba envuelto en joyas y 谩gatas. Luego mir贸 a su madre con ojos muy
expectantes.
«¡Busca
una caja grande r谩pido!»
Shen
Qianling se divirti贸 y acarici贸 su cabeza.
—Peque帽o
codicioso.
El Lobo
de las Nieves estaba de pie mir谩ndole, as铆 que Maoqiu se volvi贸 extremadamente
generoso y se gir贸 para encontrar la gema roja m谩s hermosa, la sostuvo entre
sus peque帽as patas y salt贸 al suelo, y la coloc贸 frente al Lobo de las Nives.
—¡Chirp!
El lobo
de nieve obedientemente la sujetaba con sus patas delanteras.
Liancheng
Guyue sonri贸 y dijo:
—Tienes
buen gusto. Es una piedra F茅nix roja. Se dice que ha estado extinta en el mundo
durante m谩s de doscientos a帽os.
—No hay
prisa para contar estos, solo gu谩rdenlos primero —Shen
Qianling dijo— Informaremos a Su Majestad cuando salgamos, y 茅l
tomar谩 la decisi贸n naturalmente.
—No tienes
que d谩rselo a Chu Yuan —Ye Jin mir贸 a Liancheng Guyue—
joven maestro, ¿te interesan estos?
Liancheng
Guyue se rio.
—¿Yo?
—Esta vez
pudimos escapar, la mitad del m茅rito es para el ni帽o y la otra mitad para usted
—Ye Jin
dijo—
Si
el clan Liancheng quiere, el emperador Chu nunca sabr谩 qu茅 ha pasado aqu铆.
Liancheng
Guyue se sorprendi贸 un poco:
—Si no
recuerdo mal, Su Majestad es su hermano mayor.
«Y parece
que adora mucho a su hermano peque帽o.»
—¿Y qu茅? —pregunt贸
Ye Jin.
Liancheng
Guyue sonri贸 y neg贸 con la cabeza.
—No tengo
derecho a preguntar sobre los asuntos entre el m茅dico divino Ye y Su Majestad,
ni tengo intenci贸n de eso. La monta帽a nevada Changbai es un tesoro. La riqueza
acumulada por el clan Liancheng es suficiente para que las futuras generaciones
disfruten de cien a帽os de riqueza y gloria. No voy a tomar estos tesoros. Si de
verdad quieres darme las gracias, siempre que puedas dejarme ver a al m茅dico
divino Guishou cuando termine este asunto para sanar las heridas de mi amado,
eso ser谩 suficiente.
Al o铆r la
palabra “amado”, todos pensaron instintivamente en una sola persona.
—¿Est谩 el
l铆der de secta Yin gravemente herido? —Ye Jin
frunci贸 ligeramente el ce帽o.
Liancheng
Guyue no dio una respuesta directa, sino que simplemente dijo:
—Lo
curar茅.
Ye Jin
asinti贸 y mir贸 a Qin Shaoyu.
Qin
Shaoyu mir贸 inmediatamente a Shen Qianling.
Shen
Xiaoshou ten铆a una expresi贸n avergonzada.
«¿Por qu茅
me miras?»
«Gira la
cabeza r谩pidamente.»
«¡Mir谩ndome
delante de tanta gente!»
«Es tan
vergonzoso.»
—El joven
maestro, puedes estar tranquilo. Definitivamente persuadir茅 a mi Shifu para que
cure al l铆der de secta Yin —Al ver que Shen Qianling no
reaccion贸, Qin Shaoyu dijo— Entonces te enviar茅 un generoso
regalo el d铆a de tu boda para expresarte mi gratitud.
«¡As铆 es!» Los
guardianes oscuros tambi茅n asintieron con entusiasmo. «Si el Maestro del
Palacio no acepta que veas a su shifu, ¡entonces le daremos una paliza!»
«¡Aunque
no podemos vencer al l铆der del Palacio!»
«¡Pero
siempre es bueno tener ese deseo!»
«Muy
encomiable.»
Unos d铆as
despu茅s, la ventisca finalmente ces贸 y el tiempo fue mejorando poco a poco.
Aunque los alrededores segu铆an cubiertos de vastos glaciares y campos nevados,
Liancheng Guyue pidi贸 decididamente a todos que partieran tras comprobar el
tiempo y continuaran rumbo hacia la monta帽a Changbai.
Tras
permanecer casi un mes en el campo nevado, dependiendo del heno limitado, los
tres caballos se volvieron m谩s delgados. Shen Qianling se mostraba reacio a
montarlos ya, as铆 que camin贸 solo. Cuando se cans贸, se tumb贸 sobre la espalda
de Qin Shaoyu y bostez贸 perezosamente.
Los
guardianes oscuros observaban desde atr谩s con sentimientos encontrados. «Antes
de casarse con la se帽ora, nuestro amo era muy malvado, loco y fr铆o. No
esper谩bamos que ahora su reputaci贸n ni siquiera sea tan buena como la de Taxue
Bai. Es realmente triste pensarlo.»
Maoqiu yac铆a
sobre la cabeza del lobo de nieve, tomando el sol y sinti茅ndose somnoliento,
Obviamente estaba muy c贸modo.
Shen
Qianfeng sujet贸 con fuerza la mano de Ye Jin para evitar que su esposa fuera
arrebatada de nuevo. Ye Jin luch贸 varias veces, pero no logr贸 liberarse, lo que
atrajo a todos a mirar hacia all铆, as铆 que tuvo que rendirse y empez贸 a
fulminar con la mirada incansable a su hombre, sin querer avergonzar al mundo tsundere.
El ni帽o
salvaje tir贸 de la esquina de su ropa y le sigui贸 obedientemente, con un brillo
en los ojos.
Probablemente
porque acababan de sufrir una fuerte ventisca, el tiempo estaba muy soleado al
d铆a siguiente. M谩s de diez d铆as despu茅s, todos finalmente salieron del vasto
campo nevado y regresaron sin problemas a las monta帽as nevada Changbai.
—¡Primo! —Bai
Mangmang fue el primero en salir corriendo, con los ojos llenos de ansiedad y
alegr铆a—
Por
fin has vuelto. El tiempo en el campo nevado ha estado mal 煤ltimamente. ¡Estaba
tan preocupado!
Shen
Qianling sent铆a un poco de envidia por su lado, «¡Esta hermandad es
simplemente conmovedora!»
Al
momento siguiente, el primo mayor apart贸 a su querido primo.
Shen
Qianling: “…”
«Este
desarrollo de la trama parece un poco extra帽o.»
Bai
Mangmang se levant贸 con la ayuda del 谩rbol y enfadado dijo:
—Solo he
dicho una frase.
—¿Qui茅n te
pidi贸 que volvieras sin mi permiso? —La expresi贸n
de Liancheng Guue era feroz.
Bai
Mangmang se atragant贸 y dijo:
—El l铆der Yin
dijo que soy un estorbo.
—¿Has
hecho algo mal otra vez? —pregunt贸 Liancheng Guyue.
Su primo
rompi贸 a llorar al o铆r eso. «As铆 es vivir una vida en la que te desprecian
en todas partes.»
—Guyue —Mientras
hablaban, las dos damas salieron corriendo. Los ojos de la Tercera Dama estaban
rojos —Es bueno
que hayas vuelto.
Liancheng
Guyue se qued贸 impactado y pens贸 que su madre podr铆a haber sido pose铆da por un
esp铆ritu maligno, ¡ya que en realidad estaba llorando!
—No
pienses
demasiado —Bai Mangmang arruin贸 el ambiente— Mi t铆a
estaba comiendo hotpot hace un momento y no soportaba el picante.
Liancheng
Guyue: “…”
«Ya veo…»
Shen
Qianling se rio en voz alta sin querer al o铆r esto.
La
Tercera Dama tambi茅n dio un paso adelante y le tom贸 la mano, diciendo con una
sonrisa:
—¿Fue
divertido en el campo nevado?
Shen
Qianling dijo desde el fondo de su coraz贸n:
—No fue
divertido.
No quer铆a
divertirse as铆 por segunda vez en su vida.
—Eso es,
no fue divertido —La Tercera Dama lo arrastr贸
dentro y se quej贸— Te ped铆 que te quedaras, pero
insististe en ir con ellos, y sufriste todo esto en vano.
—Mn —Shen
Qianling la sigui贸 dentro y se gir贸 para mirar a Qin Shaoyu con una sonrisa.
«Si hay
una pr贸xima vez, aunque signifique sufrir, igual ir茅 contigo. Cuando nos
casamos, prometimos vivir y morir juntos, as铆 que naturalmente nunca estaremos
separados.»
El guardia
oscuro se mordi贸 el pu帽o, pensando que los ojos de la se帽ora eran bastante
suaves.
«Mi coraz贸n
se est谩 derritiendo.»
Despu茅s
de una cena suntuosa, Shen Qianling se tumb贸 en la cama, sin querer mover un
dedo.
—Has
adelgazado —Qin Shaoyu le abraz贸 por detr谩s.
Shen
Qianling roncaba feliz.
Qin
Shaoyu se divirti贸 y le cubri贸 con la colcha. Estaba acostumbrado a que gimiera
durante mucho tiempo cuando se iba a la cama cada noche, pero era raro verle
quedarse dormido tan r谩pido.
«Est谩
realmente cansado…» Qin Shaoyu lo abraz贸, se inclin贸 y le bes贸
suavemente.
Despu茅s
de caminar demasiado tiempo en la nieve, todos estaban extremadamente cansados,
pero a煤n manten铆an los nervios tensos por instinto de supervivencia y se
obligaban a no relajarse. Ahora que hab铆an regresado a la c谩lida y c贸moda
residencia, finalmente suspiraron aliviados y durmieron todo un d铆a y una
noche, y no despertaron hasta la ma帽ana del tercer d铆a.
La 煤nica
excepci贸n era el ni帽o salvaje. Durante el d铆a, cuando todos dorm铆an
profundamente, se hab铆a familiarizado con las dos damas. Cuando Ye Jin se
levant贸 y se acerc贸 a 茅l, le vio de pie en la habitaci贸n, con pantalones cortos
y siendo medido por un sastre. Sus ojos estaban llenos de confusi贸n, estir贸 los
brazos, pero no se atrevi贸 a moverse.
—No hace
falta que hagas ropa por ahora —Ye Jin no sab铆a si re铆r o llorar,
y dio un paso adelante para frotarle la cabeza— Tienes
pelo en el cuerpo, y aqu铆 hace calor como la primavera. Hace demasiado calor si
te pones ropa.
El ni帽o
salvaje se escondi贸 detr谩s de Ye Jin y obviamente no ten铆a inter茅s en la ropa.
—No puede
seguir as铆 —la Tercera Dama dijo— Si lo
sac谩is sin ropa, lo tratar谩n como un monstruo.
—Primero
pensar茅 en una forma de quitarle el exceso de vello del cuerpo —Ye Jin
dijo—
El
resto de sus h谩bitos de vida solo pueden cambiarse poco a poco. Est谩
acostumbrado a vivir en el campo nevado. Obligarle a aceptar otro estilo de
vida de repente puede salir mal e irritarle.
—Es cierto
—La
Tercera Dama sonri贸 y extendi贸 la mano, llamando al peque帽o salvaje a su lado— Ojos tan
grandes y una nariz recta. Si no tuviera ese pelo, podr铆a ser un ni帽o muy
guapo, mil veces mejor que Guyue en aquella 茅poca.
—Mam谩 —Liancheng
Guyue se qued贸 en la puerta y dijo, impotente— La
pr贸xima vez que quieras hablar de tu hijo, ¿puedes elegir un momento en que yo
no est茅?
La
Tercera Dama dijo:
—No, si no
est谩s aqu铆, no dir茅 nada.
Liancheng
Guyue: “…”
—Ir茅 a ver
a Shaoyu y a los dem谩s —Sabiendo que la madre y el hijo
deb铆an de tener algo que hablar, Ye Jin intent贸 marcharse con tacto. Liancheng
Guyue dijo— El l铆der Qin se ha despertado y lo est谩 buscando.
—¿Para qu茅
quiere verme? —Ye Jin estaba desconcertado.
Entonces Liancheng
Guyue dijo:
—Joven
maestro Shen est谩 enfermo.
En cuanto
termin贸 de hablar, un grupo de guardianes oscuros entraron corriendo, cargaron
a Ye Jin y salieron corriendo.
«Nuestra
se帽ora tiene fiebre y est谩 tumbada en la cama llorando d茅bilmente. Tenemos el
coraz贸n roto.»
«¡Solo diremos
que el l铆der del Palacio Qin debe ser atado y golpeado!»
«Si ni
siquiera puede cuidar de su esposa, ¿entonces para qu茅 sirve su existencia?»
«Simplemente
no podemos entenderlo.»
En el
dormitorio, Shen Qianling estaba aturdido y con fiebre y parec铆a un poco
p谩lido. Qin Shaoyu estaba sentado junto a la cama, sec谩ndole el sudor de la
frente.
—¿Qu茅
pasa? —Ye Jin
entr贸 corriendo apresuradamente.
—Tiene
fiebre desde esta ma帽ana —Qin Shaoyu se levant贸 y cedi贸 su
lugar a Ye Jin.
—Duele… —Shen
Qianling gimi贸 como un gatito.
Qin
Shaoyu susurr贸 para consolarle, y el guardia oscuro le cubri贸 el pecho,
deseando con todas sus fuerzas morir para expiar su crimen.
«Si
hubi茅ramos sabido que el l铆der Qin era poco fiable, habr铆amos entrado a revisar
la sala cada media hora.»
«No
podr铆a estar m谩s abandonado.»
—No es
nada —Tras un
momento, Ye Jin meti贸 la mano de Shen Qianling en la colcha— Se agot贸 demasiado
qued谩ndose en el campo nevado y no tiene habilidades marciales. Ha atra铆do algo
de humedad y fr铆o en su cuerpo. Ahora que ha vuelto de repente a un lugar
c谩lido, es normal ponerse enfermo. Solo tiene que cuidarse bien.
—¿Cu谩nto
tardar谩 en bajar la fiebre? —Qin Shaoyu segu铆a preocupado.
—Mejorar谩
de la noche a la ma帽ana como muy tarde —Ye Jin
dijo—
No
te preocupes demasiado. Que tome m谩s sopa t贸nica caliente cuando despierte y
pronto se mejorar谩.
—Eso est谩
bien —Qin
Shaoyu suspir贸 aliviado.
—Dejad que
Ling’er descanse bien y vosotros salid —dijo Ye
Jin a los guardianes oscuros.
«¿No
podemos quedarnos de verdad? ¡Prometemos no hacer ruido!» Los ojos
de los guardianes oscuros estaban llenos de expectaci贸n y se abrazaron al marco
de la puerta.
Qin
Shaoyu se impacient贸 y expuls贸 a todos, tan fr铆o y despiadado como siempre.
La sala
qued贸 de repente en silencio, y Ye Jin le dijo a Qin Shaoyu:
—Desde
hoy, te recetar茅 medicina todos los d铆as, y Qianfeng tambi茅n te ayudar谩 a
calmar tu qi.
Qin
Shaoyu asinti贸 y mir贸 a la persona en la cama.
Ye Jin
suspir贸 en su coraz贸n. Shen Qianling llevaba varias horas con fiebre. Si Qin
Shaoyu hubiera estado alerta antes, nunca habr铆a llegado demasiado tarde para
que lo descubrieran hasta el amanecer. No es buena se帽al que un artista marcial
duerma demasiado profundamente.
—Gracias —Qin
Shaoyu le dio una palmada en el hombro.
—Es solo
mi trabajo —Ye Jin sonri贸. Sabiendo que no era de los que se
quejaran de 茅l, no dijo nada para consolarle.
Despu茅s
de beber la medicina, Shen Qianling durmi贸 mucho m谩s tranquilo, al menos dej贸
de decir tonter铆as. Cuando oscureci贸, Maoqiu se agach贸 junto a la cama y chirri贸,
logrando despertar a su madre.
—¿Despierto?
—Qin
Shaoyu se comprob贸 la temperatura de la frente— Por
suerte, ya no tienes fiebre.
—Mn —La voz de
Shen Qianling era ronca— ¿He dormido mucho?
—Dos d铆as —Qin
Shaoyu le ayud贸 a incorporarse.
Shen
Qianling frunci贸 el ce帽o.
—No me
extra帽a que tenga tanta hambre.
Qin
Shaoyu se divirti贸 y orden贸 al guardia oscuro que fuera a la cocina a traer
comida.
—Dorm铆 tan
c贸modamente —Shen Qianling se acurruc贸 en sus brazos,
sinti茅ndose perezoso y sin ganas de moverse.
—Duerme
despu茅s de comer —Qin Shaoyu le dio una palmada en
la espalda— Duerme hasta que ya no quieras dormir.
—¿Qu茅 vais
a hacer hoy? —pregunt贸 Shen Qianling.
Qin
Shaoyu dijo:
—No lo s茅.
Shen
Qianling: “…”
«¿No sabes?»
—Estabas
enfermo, as铆 que naturalmente no ten铆a ganas de preocuparme por otra cosa —dijo Qin
Shaoyu como algo habitual.
Por un
momento, Shen Qianling no encontr贸 palabras para rebatir, as铆 que guard贸
silencio y plane贸 preguntarle de nuevo a su cu帽ada cuando lo viera.
—Ling’er —Al
enterarse de que se hab铆a despertado, Shen Qianfeng y Ye Jin tambi茅n vinieron a
visitarlo.
—Hermano
mayor, hermano Ye —Shen Xiaoshou estaba apoyado en
la cama, esforz谩ndose por comer una pera enorme, parec铆a un poco adorable.
Ye Jin
decidi贸 acercarse y pellizcarle la mejilla.
«Debe ser
muy suavecito...» los guardianes oscuros derramaron l谩grimas de
envidia fuera de la ventana. «Si lo hubi茅ramos sabido, ¿por qu茅 habr铆amos
aprendido artes marciales entonces? ¡Deber铆amos habernos hecho m茅dicos!»
El rostro
de Qin Shaoyu se oscureci贸 y sostuvo al hombre en sus brazos.
—Taca帽o —Ye Jin se
sent贸 en la cama— No dejes que sienta su pulso si
te atreves.
Qin
Shaoyu: “…”
—Para ya —Shen
Qianfeng sonri贸 y neg贸 con la cabeza. Se sent贸 en la silla y le pregunt贸 a Shen
Qianling—
¿Ha
mejorado tu fiebre?
—Ya est谩
bien —Shen
Qianling dijo— La medicina del hermano mayor Ye es muy eficaz.
—Eso est谩
bien —Shen
Qianfeng dijo— Quiz谩 la Tercera Dama venga a verte en un rato.
Cuando supo que te hab铆as puesto enfermo, vino al menos tres veces hoy.
Shen
Qianling se rio.
—La t铆a es
una persona muy agradable.
Ye Jin
tem铆a que el mundo no estuviera en caos, as铆 que dijo orgulloso en su coraz贸n: «la
suegra de Yin Wushuang quiere a Shen Qianling, y parece que la situaci贸n no es
buena.»
—¿Cu谩ndo
continuaremos nuestro viaje hacia el campo nevado? —pregunt贸
Shen Qianling.
Shen
Qianfeng le golpe贸 la cabeza.
—Eres
adicto a quedarte en el campo nevado, ¿por qu茅 sigues queriendo ir all铆?
«¡C贸mo es
posible! ¡No tengo nada malo en el cerebro!» Shen Qianling dijo:
—Pero
tarde o temprano tenemos que irnos.
—Est谩s
equivocado. Quiz谩 a corto plazo no tengamos que irnos por ahora —dijo Shen
Qianfeng.
—¿Por qu茅?
—Shen
Qianling se sorprendi贸 al o铆r esto.
—¿Es as铆? —Qin
Shaoyu tambi茅n estaba un poco desconcertado.
—Cuando
fuimos al campo de nieve, las dos damas se enteraron accidentalmente de una
noticia: Zhou Jue hab铆a entregado el Sello Biquan al Rey Rakshasa a cambio de
pedir prestadas sus tropas —dijo Shen Qianfeng.
—¡¿C贸mo es
posible?! —dijo Shen Qianling con tono seco— El Sello
Biquan est谩 claramente en manos del Rey Qijue.
—As铆 es —Shen
Qianfeng asinti贸.
—¿Entonces
c贸mo puede entregarse al Rey Rakshasa? —Shen
Qianling estaba muy confundido.
Qin
Shaoyu se rio.
—¿De
verdad se te ha subido la fiebre?
Shen
Qianling parpade贸 y, tras un rato, se dio cuenta de repente:
—¿Quieres
decir que Zhou Jue hizo un falso Sello Biquan para que el Rey Rakshasa enviara
a sus tropas?
Los
guardianes oscuros aplaudieron en silencio fuera de la ventana. «¡La se帽ora
es realmente lista, muy lista!»
—Solo hay
dos posibilidades. Una es tal como dijiste, y la otra es que Zhou Jue irrumpi贸
en el Palacio Qijue y arrebat贸 el Sello Biquan —Shen
Qianfeng dijo— ¿Qu茅 posibilidad crees que es m谩s probable?
—Por
supuesto, la primera —Shen Qianling respondi贸
r谩pidamente. Zhou Jue tiene miedo de salir de los campos nevados en Jibei.
Aunque tuviera diez veces m谩s valor, probablemente no aparecer铆a, y mucho menos
querr铆a robar el Sello Biquan. Si eso ocurre, sonar铆a m谩s a una historia de
ciencia ficci贸n.
—Ya he
escrito una carta explicando la situaci贸n y envi茅 a alguien para entregarla al
palacio imperial Chu a toda velocidad —Shen
Qianfeng dijo— Y tambi茅n envi贸 a alguien al Rey Qijue para
transmitir el mensaje. No ser谩 demasiado tarde para tomar una decisi贸n despu茅s
de recibir respuestas de ambas partes.
—Est谩 bien
lo de Wang Cheng, pero el viaje al Reino Qijue es largo. Aunque uno corra a
caballo, tardar谩 m谩s de un mes en volver y regresar —Ye Jin
dijo—
As铆
que probablemente no tengamos nada que hacer 煤ltimamente.
Naturalmente,
nadie tendr铆a objeci贸n a esto.
Haber
escapado de la muerte en el campo nevado, sin hacer nada durante un mes, o
incluso un a帽o, es bueno mientras comes, bebes y te diviertes cada d铆a. Si no
tienen nada que hacer, pueden simplemente pasear por la monta帽a nevada Changbai.
No podr铆a ser m谩s despreocupado.
Pas贸 m谩s
de medio mes en un abrir y cerrar de ojos. El invierno fuera de la monta帽a fue
dando paso a primavera y la temperatura en la monta帽a subi贸 un poco.
El ni帽o
salvaje estaba envuelto en vendas y retorci茅ndose inc贸modamente en una silla,
obviamente muy ansioso.
—Pronto
estar谩 bien —Ye Jin le consol贸.
Maoqiu
tambi茅n se agach贸 sobre la cabeza del rey lobo, observando la diversi贸n con sus
peque帽os ojos negros abiertos.
—Vamos adentro
—Despu茅s
de terminar todo, Ye Jin le dio una palmada.
El ni帽o
salvaje le sigui贸 obedientemente.
—¡Yo
tambi茅n puedo ayudar! —Shen Qianling se ofreci贸
voluntario.
—Pasa —Ye Jin
siempre fue muy amable con 茅l.
Shen
Xiaoshou le sigui贸 encantado.
—¡Nosotros
tambi茅n podemos ayudar! —Todas las mascotas del Jianghu
levantaron la mano.
Ye Jin pregunt贸
con desprecio:
—¿C贸mo
puedes ayudar?
Los
guardianes oscuros del Palacio Perseguidor de las Sombras levantaron las manos
una tras otra:
—¡Cantar!
—¡Bailar
el yangge!
—¡Tocar la
suona!
—¡Tocar el
gong!
—¡Recitar
poemas!
«¡Dios
m铆o, somos tan talentosos!»
¡Ye Jin
cerr贸 de un portazo!
Los
guardianes oscuros se sintieron muy agraviados.
El agua
de ba帽o ya estaba preparada en la casa. Ye Jin fue quitando las vendas una a
una. Shen Qianling rio sin simpat铆a. El ni帽o, que originalmente ten铆a el pelo
blanco, estaba cubierto de muchas hierbas medicinales y nadie sab铆a qu茅 eran.
Era completamente negro y parec铆a un peque帽o mono de barro.
El
peque帽o salvaje tambi茅n estaba un poco at贸nito y se mir贸 a s铆 mismo con una
expresi贸n vac铆a.
—Entra —Ye Jin
palme贸 la ba帽era.
Aunque el
peque帽o salvaje entr贸 obedientemente, su expresi贸n era claramente desesperada.
Su pelo
se volvi贸 negro.
—No tengas
miedo —Ye Jin se
divirti贸 con su expresi贸n— Pronto estar谩 limpio.
El ni帽o
salvaje cerr贸 los ojos con fuerza, neg谩ndose a mirar de nuevo a su yo oscuro.
«Aunque
sea un poco salvaje, sigo queriendo verme mejor…»
Media
hora despu茅s, el agua de la ba帽era se hab铆a vuelto completamente fr铆a. Ye Jin
dej贸 salir al ni帽o, cogi贸 un peque帽o raspador y le rap贸 cuidadosamente el
exceso de pelo.
Como le
informaron de antemano, el peque帽o salvaje no se resisti贸. De hecho, realmente
quer铆a parecerse a los dem谩s en vez de estar siempre peludo.
Tras
aplicar la pomada y darse un ba帽o medicinal, su pelo se volvi贸 tan suave como
la seda de ara帽a y pod铆a raparse con un cuchillo ligero. Ye Jin fue muy
paciente y trabaj贸 m谩s de una hora para convertir al ni帽o salvaje y peludo en
un ni帽o desnudo.
Probablemente
porque hac铆a mucho que no ve铆a el sol, el ni帽o ten铆a la piel muy blanca y los
ojos grandes. Aunque su aspecto era diferente al de otros ni帽os, no era
evidente. Aunque la gente com煤n le encontrara extra帽o, probablemente pensar铆an
que es un extranjero.
La 煤nica
diferencia notable era el pelo blanco como la nieve, que probablemente no
volver谩 en un buen rato.
Shen
Qianling tom贸 la ropa de un lado, se la puso una a una y luego lo llev贸 al
espejo.
¡El
peque帽o salvaje abri贸 la boca de par en par, at贸nito por su propia apariencia!
Ye Jin
sonri贸 y le dio un golpecito en la cabeza con la mano.
«Digamos
que es un ni帽o lindo…»


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